FÚTBOL REAL VALLADOLID
Hora de renovaciones
El club negociará en las próximas semanas la ampliación de los contratos de Juan Villar y Paco Herrera / El entrenador pide tiempo, pero no para escuchar ofertas de otros equipos

-LA LIGA
El mercado de invierno es ya historia. Incluso para Drazic, aunque en Rusia se puede fichar hasta el día 24. Las actuales plantillas son las que lucharán hasta junio por diferentes objetivos. Nada se puede hacer para mejorarlas con cambios de cromos, excepto la alternativa de la que todos huyen: una lesión de larga duración.
Con los 22 jugadores blanquivioleta en nómina deberá luchar Paco Herrera por entrar en la promoción y esperar si suena la flauta del ascenso directo. Ahora llega el momento en que las direcciones deportivas planifican la próxima temporada. También en Zorrilla.
Los primeros movimientos ya tienen nombres. No son de fuera sino que pertenecen a la casa. A partir de la próxima semana está previsto que se reanuden los contactos con Juan Villar de cara a su renovación.
Las conversaciones se suspendieron cuando se cruzó la oferta del Leganés, pero su escualidez en las dos tentativas por ficharlo en el enero, rompieron la posibilidad de traspaso. El jugador quedó un pelín tocado anímicamente al principio pero después entendió la postura del club y siempre lució su profesionalidad habitual. De hecho la mejor versión de Villar en esta temporada se ha visto en las ultimas semanas, cuando su nivel físico se encuentra en lo más alto, una vez superadas las dos lesiones que lastraron en gran medida su comienzo de temporada.
A Villar se le abre una encrucijada. Puede renovar o esperar hasta final de Liga por si surge una oferta mejor. Quien no está dispuesto a esperar es el club. El Real Valladolid pretende dejar solventada la operación en un par de semanas, tres a lo sumo. De lo contrario se podría replantear la renovación, desecharla y buscar otro jugador.
Si Villar espera, puede completar un final de temporada fabuloso y contar con suculentas ofertas de Primera... o caer en picado y negociar a la baja con otro club, posiblemente de menor calado. Por no hablar de un panorama que nadie desea: el de una lesión.
El segundo movimiento tras el de Villar es nada menos que el del entrenador. Los vaivenes en la competición no han desanimado en las oficinas respecto a la conveniencia de la renovación de Paco Herrera. Piensan que es difícil encontrar un técnico mejor por el dinero que pueden pagar, y que si está en el mercado se lo rifarán gran parte de los mejores equipos de la categoría.
Curiosamente es el técnico el que pide tiempo. De hecho paró en otoño el primer intento de renovación del club, justo con la serie de cinco derrotas consecutivas. El míster no olvida el gesto. Si se piensa su continuidad es porque quiere que el equipo esté a la altura a la que piensa que puede acceder. No se trata de que espere ofertas, porque su deseo es seguir.