BALONMANO
Un año para dar más ‘guerra’
Después de cerrar su mejor curso como deportista, Amaia Garibay pide al 2017 seguir creciendo en su club, el Aula Valladolid, y con las guerreras en la selección

Amaia posa sonriente entre las camisetas de la selección española y del Aula Valladolid.-J.M.LOSTAU
Nunca las doce uvas supieron tan dulces en casa de los González de Garibay. Amaia despedía el pasado 31 de diciembre un año, el 2016, en el que clavó su bandera en la cima de su particular Everest. La niña que movía su coleta por los patios de La Enseñanza hace años, desfila ahora delante de las cámaras, vestida de guerrera, con los colores de la selección española. «Es lo más bonito que me ha pasado en mi carrera», reconoce la jugadora del Aula Valladolid, que recibe a porta gayola al 2017, esperando brindar otra buena faena.
El premio a la mejor deportista local en los galardones de Valladolid Ciudad Deportiva ha sido la guinda a un año de muchos quilates cuando ha teñido su casaca de rojo. Después de ganar en verano el Mundial Universitario, la rueda la ha llevado a convertirse en una guerrera de pleno derecho, como se pudo ver en el Europeo de Suecia. «Me quedo con haber tenido minutos, que el entrenador nos haya dejado jugar minutos de verdad, minutos importantes, no sólo para dar descanso a las titulares. Así he podio estar en mi salsa», reconoce la extremo del Aula.
Conseguir una taquilla con su nombre en la selección ha sido un sueño hecho realidad para Amaia, que ha visto recompensadas las horas de trabajo entre pesas: «Veo que el trabajo que estoy haciendo en el gimnasio merece la pena. Te motiva para esos días que no te apetece, que no tienes esa fuerza y te falta esa motivación la sin la que no mejorarías un poquito cada día», reconoce.
Estrella en su casa y aspirante en la selección española, el camino aún no está recorrido para Amaia, que tiene muy claro qué pedir al 2017: «Al año nuevo le pido no acomodarme, no estancarme y seguir aprendiendo para ir mejorando», en un curso que tiene marcadas, a nivel internacional dos citas en rojo: el premundial ante Ucrania y el Mundial de Alemania.
En su casa, Huerta del Rey, Garibay quiere que el motor del Aula funcione a pleno rendimiento. «El año pasado nos dejó un sabor agridulce. La Copa de la Reina fue un varapalo y en liga nos quedamos pronto sin objetivos. Ahora pido un buen arranque de año, porque si no tenemos un objetivo ambicioso no luchamos, pero si hacemos un buen mes de enero puede ser un gran año», vaticina la jugadora, que entiende que el nivel de la liga española «está subiendo y nosotras nos estamos manteniendo. Es complicado pedir algo más», reconoce.
El crecimiento de Amaia Garibay no pasa desapercibido en el resto del mundo del balonmano. El Aula es un hogar humilde y los cantos de sirena están en el ambiente, reclamando la atención de una jugadora que el algún momento volará lejos de Huerta del Rey. Aunque admite «no tener prisa», la guerrera reconoce tener ganas de probar experiencias nuevas: «Sí que tengo ganas de moverme. Tengo cada vez más gusanillo por probar la profesionalidad del balonmano».
Que la reina abandone su casilla en el tablero vallisoletano es cuestión de tiempo: «Puede ser dentro de un año, de dos o de tres». El futuro es incierto para Amaia, que no descarta vestir otra camiseta, ya sea en el extranjero... o en España. «Tal vez es mejor jugar en un equipo español que va hacia arriba que no en uno extranjero que va hacia abajo», entiende, poniendo como ejemplo el retroceso de calidad que ha sufrido la liga francesa. El tiempo será el que decida el destino de la vallisoletana, una estrella que quiere iluminar su camino en 2017.