COMERCIAL ULSA 77-71 CB GANDÍA
El Baloncesto Valladolid reacciona para derrotar al Gandía con Newton como estrella
Principio de acción y reacción en un Comercial Ulsa CBCValladolid que tras la arenga pública del entrenador se impone en Pisuerga a Gandía

Wade-Chatman lanza ante el punteo de Conde, ayer en Pisuerga-J. M. LOSTAU
Muy posiblemente Paco García optó por jugar con fuego arremetiendo públicamente en su blog personal contra sus jugadores tras la dolorosa o más bien bochornosa derrota encajada el pasado viernes en Pisuerga ante Morón. Su severo juicio contra parte de su plantilla tenía el riesgo de activar un motín o cuanto menos una bajada de brazos. Pero el equipo, sabedor del director de orquesta que tiene en la banda, exigente como pocos y de momento comprometido con la causa al cien por cien pese a que muy posiblemente muchas cosas del funcionamiento del club no se hacen como él quisiera, optó porque la tercera ley de Newton, la del principio de la acción y la reacción, se instalara ayer en Pisuerga. ‘Todo cuerpo A (en este caso el indomable y exigente Paco García) que ejerce una fuerza sobre un cuerpo B (en este caso los jugadores del Comercial Ulsa Ciudad de Valladolid) experimenta una fuerza de igual intensidad en la misma dirección pero en sentido opuesto. Es simplemente lo que deseaba Paco García para ejercer de efectivo despertador en un equipo poco o más bien no acostumbrado a bailar en el alambre de la exigencia.
El Comercial Ulsa volvió a la senda del triunfo como era el deseo de su entrenador. Y lo hizo aunque tuviera que mezclar fases de lucidez con otras que llevaban a la lógica desesperación. Y es que el conjunto de Paco García sigue verde, demasiado verde por sus continuas desconexiones, su intermitencia y su falta de continuidad en el juego.
Tras el mensaje directo (nunca mejor dicho) de Paco García a sus jugadores en su blog personal en el que apenas salvó a tres de sus jugadores, la reacción no se hizo esperar en un equipo deseoso de hacer callar a su entrenador. El prometedor comienzo de partido, con un espléndido y muy activo Graham-Bell, hizo pensar a que la tercera ley de Newton iba dejar el partido sentenciado a las primeras de cambio con el 21-12 que provocó el primer tiempo de Gandía o con el 28-14 del primer minuto del segundo cuarto. Sin embargo los automatismos del Comercial Ulsa pronto pasaron al olvido volviendo a las andadas, volviendo a la anarquía sufrida en el partido ante Morón que sacó la fiera que lleva dentro Paco García. De buenas a primeras el botín de los 14 puntos de renta de los vallisoletanos se fue al traste insuflando, más bien regalando oxígeno a un rival mediocre que parecía muerto. El sonrojo iba por barrios y se localizaba en la figura de dos jugadores, Davichu y Astilleros, en el foco del huracán y bajo la severa lupa del entrenador. La entrada de un júnior en cancha, Alberto García, en su debut en la LEB-Plata, era un mensaje alto y claro. El 34-35 del minuto 19 volvía a accionar la luz de alarma en el conjunto vallisoletano ante el desespero de su entrenador.
El paso por los vestuarios afortunadamente amansó la tempestad. Dos acciones de 2+1 a cargo de Graham-Bell, la segunda digna de guardar en la hemeroteca, sirvieron para devolver la lógica al partido al tiempo que Gandía optaba por la autoaniquilación al buscar el triple como único recurso. El Comercial Ulsa volvió a disponer de una renta de hasta 16 puntos (65-49) a ocho minutos para el final que servían para asegurar una victoria, la tercera en seis partidos, aunque de nuevo la odiada e inoportuna desconexión hiciera pasar apuros y hasta un mal trago a Paco García en los compases finales hasta el definitivo 77-71.