FÚTBOL NÀSTIC-REALVALLADOLID (CRÓNICA)
Premio a la ambición
El Valladolid logra un triunfo merecido ante el colista Nàstic, al que supo frenar en casi todo momento / Tras el gol de Juan Villar y el empate posterior de Uche, los hombres de Paco Herrera fueron a por el partido y Jose sentenció

Eufórica celebración del 0-1 con el autor del gol, Juan Villar, que carga sobre su espalda con Moyano y Jordán; a la derecha, Míchel.-ARABA PRESS
El Valladolid dio un golpe de autoridad en Tarragona. Acudía con recelo a la cita del Nou Estadi. Enfrente esperaba el colista y ya se sabe que en estos partidos no conviene fiarse. Había un equipo mucho más necesitado y seguro que llegará un momento en el que logrará su primera victoria de la temporada. El Nàstic es el único de los 22 de Segunda que mantiene el 0 en su casillero de triunfos y el Valladolid se encargó de que mantenga ese guarismo una jornada más.
Con el empate no era suficiente y el Valladolid salió a ganar. Lo tuvo muy claro desde que el balón comenzó a rodar. Si quieres estar en la zona noble de la clasificación hay que ser ambicioso y los hombres de Paco Herrera lo fueron. Pronto se vio sobre el césped la diferencia que existe entre ambos equipos. El Valladolid se encontró cómodo, quiso tener el balón y luchó con ese afán, mientras enfrente se apreciaba la tensión de un equipo que ocupa el último puesto y de unos jugadores que fallan pases facilones y se muestran más nerviosos de lo habitual. Madinda trataba de organizar el ataque del Nàstic y Juan Muñoz era el que más problemas creaba. En el minuto 16 chutó desde la frontal y el balón se estrelló en el poste derecho de la portería de Becerra. Pero que nadie piense que se trataba de un asedio al marco blanquivioleta. Ni mucho menos. El Valladolid cerraba líneas en la defensa y en el centro del campo y trataba de sorprender en los contraataques. Míchel y Jordán miraban siempre hacia adelante en busca de Juan Villar y Jose, los dos estiletes con los que Paco Herrera afrontó el partido.
El premio a la perseverancia llegó en el minuto 26. El Valladolid trataba de jugar el balón con toques precisos y en una de sus llegadas al área fabricó el 0-1 de la forma más práctica: Míchel mandó el balón en profundidad a Jordán, éste desde lo envió desde la izquierda hacia la portería y Juan Villar culminó el contraataque de la mejor manera posible. Celebración por partida doble. 0-1 en el marcador y primer gol de la temporada a cargo del Pichichi blanquivioleta en la campaña anterior.
El Nàstic trató de reaccionar y durante algunos minutos se acercó algo más al área visitante. El Valladolid se defendía sin apuros y hasta pudo marcar el 0-2 tras un lanzamiento de Álex López a la madera pero fue sorprendido en un remate de Uche que entró como un obús. Acaba de producirse un cambio en el Valladolid, Lichnovsky había sustituido a Guitián debido a una torcedura de tobillo y en la acción siguiente llegó el gol. Por la cabeza de los jugadores del Valladolid rondó el mal fario que les persiguió en el anterior desplazamiento pero tomaron buena nota y estaban convencidos de que no se iba a repetir esa experiencia.
Y así fue. El Valladolid afrontó el segundo tiempo con mayor ambición, con ese puntito de mala leche que tiene un futbolista cuando se siente superior al adversario. El 1-1 tuvo un curioso efecto: el Valladolid no permitió que el Nàstic tomase el mando. Era fundamental tener el balón y el Valladolid luchó con más ímpetu del que se le había visto hasta el descanso. Los defensas y el portero del Nàstic tuvieron mucho trabajo en el primer cuarto de hora de la reanudación. Jose chutó alto, después probó Míchel y Dimitrievski atrapó el balón en dos tiempos y a continuación Jordán lanzó una falta que el meta desvió. El Valladolid mandaba y Jose marcó el 1-2 con un soberbio cabezazo tras un centro magistral de Moyano.
Quedaba por delante la última media hora y el Valladolid tuvo el oficio que le faltó en partidos anteriores para sellar esta segunda victoria consecutiva. Becerra dio un susto al final con una mala salida pero los hombres de Herrera no sufrieron para mantener la renta.