A RAS DE HIERBA
Cada vez jugás mejor
Saltó el Real Valladolid al campo y el aroma a mate inundó la estancia a la hora del café. ¿Sos el Pucela o sos Argentina? La camiseta y las medias eran las de siempre. El pantalón, el negro de la segunda equipación. El violeta parece azul en los planos largos, de forma que teníamos en la tele un remedo de la albiceleste. Qué lindo.
Pero... ¿qué versión? ¿La boluda de esta fase clasificatoria del Mundial, capaz de perder en casa contra Paraguay y poner en peligro su futuro? ¿La fetén del Mundial de México, en el que campeonó? Pasando del lunfardo al mesetario: ¿El Pucela competitivo del comienzo, de la Copa y el visto frente al Alcorcón, o el del bache de cinco partidos?
Pronto vimos que Herrera no cuenta con Maradonas ni Messis a escala de la Segunda, pero ha vuelto una idea grupal de juego. El Real Valladolid de nuevo compite. Es duro, planta cara al rival, se lleva balones divididos, juega junto. No emociona a las barras bravas pero ha recuperado e incluso potenciado valores que parecían perdidos durante la travesía del desierto sin puntuar. El Nàstic es poco, cierto, pero es el mismo equipo que no había perdido hasta ayer en su campo y al que sólo han ganado una vez por dos goles de diferencia. No es ningún atorrante.
Lo mejor del encuentro, triunfo aparte, es la confirmación de una idea de fútbol. En las últimas semanas lamentaba la inexistencia de un viga maestra para sustentar una filosofía futbolística. Ya la hay. Una victoria puede ser casualidad, pero el Real Valladolid ha engarzado tres en partidos oficiales, con alineaciones diferentes aunque sustentadas en una misma idea de juego, con variantes. Eso es un eje vertebrador. Lo que permite crecer a los equipos, por encima de estados de ánimo y tardes más o menos inspiradas de jugadores.
El medio campo es quien ha logrado esa amalgama que hace mejores a defensa y delantera. La capacidad de trabajo de Álex López y Míchel ha subido enteros, pese a que ayer no fue el mejor día de éste, sobre todo en la primera parte, aunque después estuvo visible en acciones importantes. Jordán es indispensable por juego y carácter ganador y aglutinador. Leão vive sus mejores momentos, protegido por la red creada por sus tres compañeros.
Nos quedaremos con las ganas de ver en acción a Anuar. Su recital en la Copa se coronó con el amargo cierre de su lesión. Quizá sano tampoco habría jugado, ya que el míster premió a los ganadores frente al Alcorcón, pero es un futbolista que pide paso en el once para quedarse. Como el ya instalado Jose. Cuando eres bueno, puedes permanecer en el limbo durante muchos minutos, que a la hora de la verdad tienes el estoque preparado para matar. El mérito de Herrera es aguantar a un canterano tantos minutos, lo que sólo suele hacerse con los que llegan de fuera, y más si son caros.
Al Valladolid le faltó un ritmo más vivo de juego, cerrar el partido con 0-1 y el rival grogui, aprovechar más las bandas desde el principio... pero se le puede decir, sin temor a equivocarse: ¡Pucela, cada vez jugás mejor!