BALONMANO
El último aplauso a Cecilia Cossío
La jugadora delAula se despide del deporte tras un calvario de lesiones

Cecilia recibe el apoyo de Peñas.-PABLO REQUEJO
Arropada por sus compañeras y por la casaca del que siempre será su equipo, Cecilia Cossío entonó con voz queda su canto despedida. No lo hizo como lo sueñan todos los deportistas, con una carrera larga y una pila de años en el DNI, lo hace cuando debería estar en la flor de su carrera, disfrutando de los éxitos deportivos.
La triada, esa palabra que genera escalofríos en los deportistas se cruzó en su camino y tras dos años de quirófanos y de eternas sesiones de rehabilitación, la guerrera del Aula se ha cansado de luchar a contracorriente.
«He decidido no jugar este año para recuperarme y no quiero pensar si es un adiós o un hasta luego», encabezaba la cántabra, que ha querido excavar para encontrar una gota de positivismo en un calvario que comenzó en noviembre del 2014, cuando un desafortunado amistoso en Zaratán cambió el rumbo de su destino. «No quiero hablar de mala suerte, lo que quiero es ver esta etapa como una época de crecimiento personal y pensar que me quedan más éxitos en otras facetas de mi vida», asegura Cecilia, que se apartará de todo lo que rodea el balón. Aparcará tanto su faceta de jugadora como la de entrenadora de la cantera. «Quiero desconectar porque lo necesito, porque quiero recuperar la rodilla como si fuera a hacer deporte en un futuro, pero fuera del balonmano. Si veo que lo echo de menos cuando esté bien, volveré», asegura la jugadora.
La decisión de colgar las botas llegó después de recibir la noticia de que tenía que pasar por quirófano por segunda vez, una intervención que tuvo lugar el pasado mayo: «Tomo la decisión cuando me dicen que me tienen que operar la segunda vez y que, en vez de seis, serán nueve los meses de recuperación. Llevo año y medio en rehabilitación y necesito desconcertar».
En su libro de recortes quedan siete años en los que ha sido pólvora para el cohete del Aula Cultural, club al que acompañó en un viaje que empezó en Segunda y terminó en División de Honor y al que, como legado le deja este mensaje: «Me quedo con todo lo que hemos trabajado juntos para que este club esté donde se merece. Trabajad la base -aconseja-, para que las niñas puedan vivir lo que he vivido yo», concluye.