Diario de Valladolid

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Portazo a Roger

El comité de Competición le castiga con dos partidos por pegar una patada a la puerta de los árbitros y decir «¡Dios!» tras perder con el Zaragoza / El club recurrirá ante Apelación

El delantero blanquivioleta Roger, en primer plano durante el entrenamiento de ayer.-Pablo Requejo

El delantero blanquivioleta Roger, en primer plano durante el entrenamiento de ayer.-Pablo Requejo

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Roger Martí no es un fan de Corcuera, aquel ministro que autorizó a la policía a entrar y registrar un domicilio sin autorización del juez para perseguir delitos de narcotráfico. A su ley, conculcada después por el Constitucional, se le llamó popularmente la de la Patada en la Puerta. Una acción que al delantero del Real Valladolid le ha salido cara: dos partidos de destierro. Más que desafiar una norma del código Disciplinario, parece que ha incumplido medio código Penal.

El jugador salió cabreado y frustrado tras perder con el Zaragoza. El equipo supo que se escapaban las escasas posibilidades de ascenso. Del Moral pegó una patada a banquillo. Varela, un puñetazo que rompió el cristal de entrada a vestuarios. Y Roger la tomó con lo primero que encontró, la puerta del vestuario arbitral.

El punta dio una patada a la misma al tiempo que decía: «¡Dios!», sin insulto o blasfemia que acompañase la palabra. No fue muy fuerte, ya que no llegó a romperla.

Su mala suerte fue que dentro ya estaban el árbitro y los dos auxiliares, y que detrás de él venían el cuarto árbitro y el informador arbitral. En vez de preguntarle el porqué de su acción, o directamente obviarla, pues no se debía a ningún acto de protesta por la labor del trencilla, aquéllos se lo comunicaron a éste al entrar en el vestuario.

Y lo consignó en el capítulo de Otras incidencias del acta. «(Jugador: Roger Martí Salvador) Una vez finalizado el partido y encontrándonos tres de los integrantes del equipo arbitral en nuestro vestuario, escuchamos un fuerte golpe en la puerta acompañado de una voz que gritaba ‘¡Dios!’. Los otros dos integrantes de nuestro equipo, que se encontraban detrás de este jugador, pudieron observarle propinando una patada en la mencionada puerta de nuestro vestuario».

La redacción es veraz con los hechos, pero Competición decidió ayer envolverlos en un aura de gravedad con su sanción de dos partidos por «conducta contraria al buen orden deportivo». El comité se fundamentó en el artículo 122 del código Disciplinario de la Federación Española, que lleva tal título y que se desarrolla así: «Incurrirán en suspensión de hasta cuatro partidos o multa hasta 602 euros aquéllos cuya conducta sea contraria al buen orden deportivo cuando se califique como leve».

Una redacción de banda ancha que permite incluir lo que se quiera: desde escupir al césped, sonarse la nariz o colocarse el pantalón. El principio de proporcionalidad queda claramente conculcado cuando una patada con lesión a a un rival puede ser castigada con menos partidos que si el destinatario es una puerta.

Y esta vez no es posible fundamentarse en el menosprecio al árbitro, ya que la acción no iba dirigida al colegiado. Aunque es un hecho que no puede probarse, como tampoco lo contrario.

Sin embargo el club ya ha puesto a funcionar su maquinaria jurídica y recurrirá la sanción ante el comité de Apelación. El presidente del de Competición, Francisco Rubio, no es precisamente fan albivioleta. Porque una cosa es dar una patada a una puerta, hecho reprobable aunque comprensible, y otra una sanción desproporcionada.

DECEPCIÓN. «Nadie esperaba que estuviésemos así»

La casualidad quiso que Roger fuese el jugador blanquivioleta que habló ayer, pero antes de conocer su sanción. Después, muy tocado por un revés inesperado, no quiso comentarla.

El punta habló sobre la situación anímica del equipo. «En el vestuario estamos fastidiados por lo que vivimos. Nadie esperaba estar a estas alturas en esta posición, pero tenemos en mente que quedan puntos y matemáticamente no hay nada terminado. Mientras haya opciones, pelearemos».

El 1-2 frente al Zaragoza ha supuesto más que un jarro de agua fría. «Nos ha hecho daño. No merecimos perder pero es la dinámica que llevamos. Cuando juegas mal sueles perder y esta vez, que lo hicimos bien, no tuvimos fortuna».

También habló sobre su sequía anotadora. «Llegué y metía todas, pero últimamente he tenido una ocasión o ninguna por partido. Trabajo pero no tengo suerte, aunque también puede entenderse que no me llegan balones. Contra el Almería tuve una y contra el Leganés y el Zaragoza, ninguna».

¿El vestuario mira para arriba o para abajo? «Miramos el siguiente partido. El de Osasuna es muy importante. Si ganas dos, te pones otra vez arriba ilusionado».

El Levante puede recuperarlo en julio, pero no se plantea escenario alguno, aunque apuesta por la continuidad. «De momento no he recibido ninguna llamada desde Valencia. Me gustaría seguir aquí, pero no depende de mí, sino de si el Levante se queda en Primera o en Segunda y de lo que quiera hacer».

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