RUGBY. UNA FINAL DE COPA PARA LA HISTORIA
Valladolid corea ‘Felipe, Felipe, Felipe’
El estadio Zorrilla, convertido en nueva ‘catedral del rugby español’, registró ayer con la final de la Copa de España su décimo lleno en 34 años de historia y el segundo con un rey como testigo de excepción / Valladolid se rinde a Felipe VI

Juan Carlos Martin ‘Hansen’, presidente de El Salvador, saluda al Rey Felipe VI a su llegada al estadio José Zorrilla.-CASA REAL
El partido de ayer marcará un antes y un después en la historia del rugby español. Y lo hará no solo por la presencia del Rey entregando a pie de campo y una a una las medallas a todos los jugadores de uno y otro equipos, sino porque por primera vez un estadio de fútbol se llenaba en España para albergar un partido de rugby. Y Valladolid respondió, vaya si respondió. Tras una madrugada dura, de estrés y de urgencias, llegó una mañana memorable e inolvidable, para sabios y neófitos en la materia. El estadio José Zorrilla se ganó la categoría de ‘catedral’ del rugby español. Lleno histórico con más de 26.000 personas que no dudaron a desafiar a las inclemencias meteorológicas aguantando la ira de unas nubes que optaron por descargar sin piedad en Parquesol y no en otro punto de la ciudad. Pero la lluvia no arruinó el espectáculo. Todo lo contrario.
Valladolid fue centro de atención a los ojos de toda España. De la noche a la mañana un campo de fútbol, habitual teatro de los dramas del Real Valladolid, se iba a convertir en un templo del balón oval. Y todo gracias al esfuerzo de dos clubes rivales pero vecinos, con filosofías distintas pero con el rugby grabado en sus corazones.
Valladolid disfrutó como nunca. Y lo hizo por primera vez con el producto de la casa dado que ambos contendientes, Quesos Entrepinares y SilverStorm, eran de Valladolid. El respeto, la gran regla del rugby a imitar por otros deportes, presidió antes, durante y después del encuentro. La Fan Zone, espectacularmente montada, prendió la mecha dos horas y media antes del partido de los partidos. La llegada del Rey al palco de Zorrilla fue impresionante. Queseros y chamizos, unidos por una misma bandera, la española, recibieron al monarca con una histórica ovación. Los gritos ensordecedores de ‘Felipe, Felipe, Felipe’ retumbaron en el nuevo templo del rugby español. No hubo pitos, no hubo ninguna critica. Valladolid fue ayer más monárquica que nunca. Y prueba de ello es que la propia Casa Real reconocía que «nunca», en los últimos 25 años, el Rey había tenido un recibimiento tan caluroso como el de ayer en Valladolid con motivo de la final de la Copa del Rey.
Zorrilla colgaba con el histórico partido de ayer el cartel de ‘completo’ por décima vez a lo largo de sus 34 años de historia, segunda con el Rey como testigo de excepción. La primera fue en 1982 con motivo de la final de la Copa del Rey de fútbol entre el Real Madrid y el Sporting de Gijón y con Juan Carlos I, padre de Felipe VI, como protagonista. El rugby y su espectacular efecto boomerang hizo olvidar a los ojos del mundo por unas horas al fútbol.