FÚTBOL. REAL VALLADOLID-ALMERÍA (ANÁLISIS)
Incapacidad para leer
Portugal no da con la tecla para atacar la previsible defensa de cinco planteada por el Almería / Al final, empate ‘in extremis’ y gracias

Tiba se lamenta en el césped con Roger detrás de él.-Pablo Requejo
Mismo historia, mismo cuento, mismo desenlace. El lobo acaba zampándose a la abuelita. El Valladolid, en su enésimo intento, en su enésima oportunidad, volvió a defraudar naufragando con estrépito pese al agónico gol de Villar en el tiempo de prolongación. Un empate que no hace sino reflejar la falta de un ideario de juego y la incapacidad para transmitir de un entrenador, Miguel Ángel Portugal, que de nuevo vio un partido diferente al que vieron el resto de los mortales. El empate del Valladolid vuelve a sonar a fracaso, entre otras cosas porque estuvo a solo 50 segundos (y fuera de los 90 minutos reglamentarios) de caer noqueado por un Almería que no gana fuera de casa desde febrero del año pasado.
Una de las habilidades de cualquier entrenador, sea del deporte que sea, es ser capaz de leer un partido. Y ayer, de nuevo, Miguel Ángel Portugal, volvió a demostrar que la asignatura de dirección de equipo le dio algún que otro quebradero de cabeza en su día.
El Almería, como era previsible, jugó con un 5-4-1, con una línea de cinco defensas que requería, visto como se estaba desarrollando el partido, un pasador entre líneas, un jugador con el perfil de Álvaro Rubio. Pero el entrenador del Valladolid optó por sacar a delanteros, a jugadores con llegada (Del Moral, Villar y Rodri) sin darse cuenta que alguien debía hacerles llegar el balón. Incluso Del Moral podría, dado el caso, cumplir con ese perfil pero... jugando mucho más retrasado. Borja, Tiba, Guzmán o el siempre insistente Mojica, fueron incapaces de dotar de vías a un Valladolid totalmente plano que jugó a poco o nada aunque dispusiera de hasta tres ocasiones de gol para empatar el partido.
Y para colmo de los colmos el gol del Almería llegó de la mano de un vallisoletano, Quique, ex blanquivioleta tras culminar de un gran cabezazo cruzado un medido centro de Michel Macedo desde la derecha.
Vestido de nuevo en su casa con el traje de ‘abuelita’, el Valladolid volvió a reproducir el cuento de Caperucita. ¿El final? El mismo. Querer, no poder y discurso confundido, totalmente confundido de Miguel Ángel Portugal.
Tras el desastre de Miranda donde el Valladolid cayó humillado por 4-1 el partido de ayer requería morder de salida a un rival ‘tocado’ en puestos de descenso incapaz de sacar un partido adelante lejos de Almería. Pero tras el remate inicial de cabeza de Juanpe que requirió de la intervención de Casto, el Almería fue soltándose hasta incluso llevar la manija del partido. Ver para creer. Y es que tras el 0-0 de la primera mitad con una ocasión fallida de Dubardier con todo a favor en la reanudación se vio a un Valladolid mucho más retrasado. ¿Por orden o por casualidad? Lo cierto es que el Almería lo supo aprovechar para lograr el 0-1. Miedo, prisas y pese a una fase con hasta tres ocasiones (un cabezazo al palo) Gorosito supo corregir el desaguisado (algo que no consiguió Portugal) con los cambios para enfriar el partido hasta el fatídico minuto 92 con el empate.