REAL VALLADOLID
Incapaz de remontar
El equipo blanquivioleta no ha ganado en toda la Liga ningún partido en el que haya comenzado perdiendo, aunque tampoco ha perdido nunca cuando ha marcado primero

La gran cantidad de bajas y la brevedad de entrenamiento de los titulares provocó la inclusión en el mismo de un puñado de jugadores del filial. En la imagen, Mario, Zambrano, Adrián y Mayoral anteceden a Del Moral, aún con máscara, y Silva. Rubio, Alfaro-P. REQUEJO
Tan predecible como el día de Navidad después de la Nochebuena y la calma tras la tempestad, es la seguridad de que el Real Valladolid no gana si no comienza marcando. Remontada es para el diccionario blanquivioleta palabra tabú. Un hecho preocupante para un equipo que debe tender a la excelencia si aún alberga grandes aspiraciones en esta Liga de la mediocridad.
Nunca en todo el campeonato ha sido el Real Valladolid capaz de voltear un resultado. Jamás. Si recibe un gol, su máxima aspiración es el empate. La capacidad de reacción pucelana es tan débil que da como mucho para igualar. Y gracias. Porque solamente en cuatro ocasiones fue capaz de evitar la derrota.
En todas ellas el partido finalizó 1-1. A domicilio, Almería, Lugo y Nàstic se adelantaron pero los albivioleta neutralizaron su ventaja. En casa ocurrió lo mismo ante el Elche, con el gol de Rodri en el minuto 90. Lo más cerca que estuvieron de ganar un partido que comenzaron perdiendo fue en el choque ante los andaluces, cuando Mojica falló un penalti en el minuto 93.
El lado bueno para el Real Valladolid reside en que a él tampoco le han remontado un encuentro en el que comenzase ganando. Lo más que ha cedido es el empate. En Soria vio cómo un 0-2 se transformaba en 2-2, aunque con dos jugadores menos. Dos semanas después el Huesca le igualaba un 0-1. El Leganés también neutralizó su tanto inicial en Zorrilla (1-1).
Ante el Numancia en el mismo escenario vivió el único choque en el que remontó y fue remontado. Del 1-0 pasó al 1-2 para acabar con empate a dos tantos.
En sus ocho derrotas ligueras, el conjunto pucelano comenzó perdiendo. Córdoba (1-0), Ponferradina (3-0), Oviedo (2-3), Llagostera (3-1), Osasuna (0-1), Alavés (1-2), Girona (1-0), Huesca (0-1) y Mirandés (4-1) no dieron opción o marcaron antes que los blanquivioleta.
Curiosamente, la de Miranda ha sido la única derrota en la que han marcado sin conseguir un empate momentáneo, pues ante Oviedo, Llagostera y Mirandés sus goles sirvieron para mantener la esperanza de voltear el marcador.
Lo del Real Valladolid y su dificultad con las remontadas es una circunstancia que viene de más lejos. La pasada temporada sólo la ejecutó en un par de ocasiones, aunque ambas de extraordinaria sonoridad. En Albacete transformó un 1-0 en un 3-4 y en Mallorca, más difícil todavía, un 1-0 en un esplendoroso 1-5.
El gran reto del Real Valladolid, si quiere seguir vivo en su lucha por figurar entre los seis primeros, reside en poseer el suficiente carácter y la ambición apropiada para saber que encajar el primer gol del partido no supone de forma automática colocarse la soga alrededor del cuello.