BALONCESTO
Camino del calvario
Terrorífico tramo final de calendario para el CB Ciudad de Valladolid en su particular lucha por salvar la categoría

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23 partidos después el castillo de ilusión construido en su cabeza allá por los meses de septiembre-octubre por el valiente y a la vez osado CB Ciudad de Valladolid puede desmoronarse en un final de temporada para olvidar. Aquel sueño de plagiar el camino trenzado por su homólogo en el balonmano, BM Atlético Valladolid, también osado y valiente, y nacido de una relación rota y funesta como fue la drástica desaparición del BM Valladolid, se puede romper de cuajo.
Soñar con el ascenso a la LEB-Oro con gente mayoritariamente de la casa fue eso, tan solo un sueño utópico. Porque la realidad ha sido bien distinta entre otros motivos por la incapacidad o, siendo más suave, por la poca habilidad para gestionar unos recursos marcados de antemano con una construcción de plantilla cogida entre alfileres, deficiente y notoriamente desequilibrada. Pronto ese sueño, con lesiones y percances extradeportivos golpeando la estabilidad del club y del equipo, se fue al traste minimizando cada semana, cada partido, la exigencia del objetivo inicial. Una disminución que ha llegado hasta prácticamente la nada como radica el poder salvar en la cancha (en los despachos sería otra guerra posiblemente ganable con menos sudor) la categoría LEB-Plata como única tabla de salvación.
El calendario del CB Ciudad de Valladolid en el tramo final de temporada y aún con una bala más en su recámara (el partido aplazado ante Clínicas Rincón) que tres de sus cuatro rivales por eludir el descenso, es agónico y puede convertirse en una camino pedregoso tremendamente doloroso.
Cuatro últimos partidos, cuatro visitas a cancha ajena, una de ellas, la del próximo jueves, ante un rival directo (Clínicas Rincón). Ninguno de los cuatro adversarios del conjunto vallisoletano (Zornotza, Simply Olivar, Xuven Cambados y Clínicas Rincón), que sueñan por igual con la novena plaza que da derecho a prolongar la competición disputando al menos la primera ronda de la fase de ascenso, y también huyen a toda costa de la pesadilla de esa penúltima plaza (ahora en poder del CBC Valladolid) que lleva junto al ya condenado Getafe a la pérdida de la categoría, cuenta con un calendario tan demoledor, tan complicado y exigente como el del desinflado Club Baloncesto Valladolid. Nadie juega sus tres últimos partidos (cuatro en el caso del CBC Valladolid) fuera de su feudo. Nadie acumula una racha negativa (cinco derrotas consecutivas) tan sangrante y a la vez desesperante. Nadie vive en un estado de dudas tan grande. Nadie tiene el final del túnel tan lejos. ¿Qué se puede esperar visto en los últimos partidos el rendimiento del equipo de un Iñaki Martín claramente desbordado por la situación? Poco, nada. Solo un milagro llevaría a salvar la temporada esquivando el descenso. Porque en la quiniela de combinaciones aritméticas el CBCiudad de Valladolid cuenta con ocas opciones teniendo en cuenta que todos y cada uno de los hipotéticos dobles, triples o cuádruples empates (combinaciones que pueden llegar a darse al final de campaña) sale perdiendo.
El proyecto del CBCiudad de Valladolid puede pasar del todo a la nada. De soñar con el crecimiento a hacerlo por no perder lo ganado hasta la fecha. Porque todo, casi todo, le ha salido mal al imberbe CB Ciudad de Valladolid. Desde la contratación de extranjeros a las lesiones pasando por la gestión de recursos en una puesta en escena accidentada y posiblemente prematura que ha echado en falta una mayor dosis de profesionalismo en su organigrama directivo.
Jueves de pasión (13.00 horas en Torremolinos ante el Clínicas Rincón) y primera final (esperemos que no sea la última) para un CB Ciudad de Valladolid necesitado, cuanto menos, no solo de cambiar su deteriorada imagen, sino de un triunfo para aliviar su camino de calvario de aquí a final de campaña. Una campaña que puede concluir en fracaso mayúsculo de forma prematura (con todo lo que ello conlleva de cara a captar futuros clientes) el próximo 9 de abril con el último partido de la temporada en la cancha del ya descendido Getafe.
Perder la categoría en la cancha supondría emprender otra batalla en los despachos con el gran handicap de un más que posible desenganche de una afición que por exigencias del guión, con un calendario inaceptable que espanta a cualquier adepto al baloncesto), ha perdido parte del hechizo inicial por la recuperación del baloncesto ‘profesional’ (entre comillas) tras la desaparición del Club Baloncesto Valladolid.