El enemigo en casa
Portugal deja entrever que su equipo suma más puntos fuera que en Zorrilla por el césped

Miguel Ángel Portugal dejó las preocupaciones de lado durante unos instantes para comer con el humorista vallisoletano Leo Harlem, en un almuerzo-coloquio celebrado por iniciativa de una firma comercial que premió a ambos.-RVCF
¿Qué explicación da a que el equipo lleve más puntos fuera que en casa? Silencio. «Me quedo con ella». ¿Pasa por el césped? «Me quedo con ella».
Si el ejército de Napoleón cayó derrotado en su campaña de Rusia por el general Invierno, según palabras del propio emperador, el coronel Césped es el gran culpable de que el Real Valladolid pinche tanto en Zorrilla. Al menos así es para los habitantes del vestuario local. Ayer quedó firmado y sellado para quien atisbase alguna duda.
Portugal no lo dijo abiertamente. En un juicio nadie podría demostrar, a tenor de sus palabras, que el verde sea el enemigo número 1 del míster y sus jugadores. Pero la dejó botando. Porque se le preguntó a continuación por su retuit de las declaraciones de Munitis, en las que se quejaba del terreno de juego tras el Valladolid B-Racing. «Es muy amigo mío y le quiero mucho». ¿Pero le da la razón? «Le quiero mucho. Lo retuiteé porque me hizo gracia».
La fina ironía era la capa superficial de un cabreo mayestático, según aseguran personas próximas a él, pero Portugal no es hombre de declaraciones altisonantes ni aspavientos. Le han comunicado además que el problema del césped es de drenaje y para arreglarlo no basta con cambiarlo. Es necesaria una obra que no se puede acometer hasta final de temporada, pues las dos semanas que median entre partidos en casa no son suficientes.
Pero hubo más asuntos de enjundia en la rueda de prensa previa al choque frente al Llagostera. Como la alineación, mediatizada por las lesiones y sanciones en defensa. Portugal repetirá once en la portería y de mediocampo hacia adelante. Explicó que Borja no bajará a la zaga porque «lo que funciona, me cuesta moverlo». Una sentencia que deja en el banquillo a Rubio, ya recuperado.
«Silva tiene un golpe en la cresta ilíaca y le duele bastante. No ha entrenado durante la semana, hoy ha hecho poco y veremos mañana». El técnico no es muy optimista respecto a la presencia del uruguayo. «Tengo dos opciones: un central natural del filial o un lateral». Pero no está preocupado. «Toda la defensa sabe cómo jugamos. No diría que es un contratiempo, sino cosas que pasan. Tenemos que ganar y no hay excusas».
Portugal explicó así la bipolaridad de su equipo, brillante ante los rivales que dejan jugar y penoso frente a los que se cierran y son duros. «Sabemos lo que nos pasa y nuestro objetivo es tener la misma soltura con todos. Tenemos que superar esa desconfianza que nos entra cuando no nos salen las cosas».
El 2-4 de Oviedo inquieta al entrenador ante un posible ataque de euforia. «El equipo está muy bien de ánimo y me preocupa, porque tanta alabanza, debilita».
El Llagostera es para el míster «un equipo correoso, que pelea. Si no nos adaptamos, lo pasaremos mal». Sin embargo un rival que lleva 2 puntos en quince partidos fuera no es el Bayern. «No digo que lo sea, pero el otro día metió tres al Mallorca. El fútbol no es una regla de tres directa sino bastante indirecta, y además imprevisible. Cualquier equipo puede hacer daño».
Con cuatro lesionados (sin contar a Silva) y un sancionado, Portugal deberá llamar a uno o dos jugadores del filial. «Según esté Silva decidiré a quién llamo».