Fútbol: Real Valladolid- Osasuna (crónica)
Sin noticias del Pucela
El líder Osasuna aprovecha la desastrosa actuación del Valladolid para llevarse los tres puntos / Nino sentencia tras un fallo defensivo / El árbitro expulsó a Marcelo Silva en el minuto 48 y a continuación perdonó la roja a Loties

Guzmán se lamenta tras una buena ocasión desbaratada por el portero de Osasuna, a la izquierda, cuando el marcador reflejaba el 0-0 inicial.-J. M. Lostau
El estadio Zorrilla ha dejado de ser un fortín. Ya no resulta complicado atenazar al Valladolid. Sus propios fallos facilitan el trabajo a los rivales. Y algunos árbitros tampoco colaboran... Entrenadores y presidentes dicen que sólo piden justicia sobre el césped. Ayer no la hubo. El árbitro expulsó a Marcelo Silva en el minuto 48 y debió hacer lo mismo con Loties poco después. Enrique Martín vio negro el panorama desde el banquillo y no tardó en sustituir al centrocampista.
Pero que nadie busque excusas con el colegiado. Pérez Pallas hizo su trabajo muy mal -el de ayer fue uno de los peores arbitrajes que se han visto en muchos años- y los jugadores del Valladolid tampoco estuvieron acertados. Dieron poquísimo trabajo al meta Nauzet, permitieron que Osasuna se creciese en la segunda mitad al verse en superioridad numérica y dejaron el balón en bandeja a Nino para que batiese a Kepa en la jugada que sentenció el partido.
El Valladolid disputó frente al líder un partido horroroso. Tuvo muchás dificultades para circular el balón en el centro del campo y sólo encontró huecos para entrar por la banda izquierda en alguna ocasión aislada. Osasuna se mostró muy cómodo. Enrique Martín actuó con tres centrales para tapar las incursiones del Valladolid por el centro y se cuidó también de vigilar las galopadas de Guzmán, el más activo de los jugadores locales, y de Juan Villar. Con ese trabajo bien realizado le bastó a Osasuna para maniatar a un Valladolid nervioso, impreciso y con muchas prisas por resolver este duelo.
Hubo otro aspecto que condicionó el trabajo defensivo del equipo y en particular de Marcelo Silva. El central vio una tarjeta amarilla en el minuto 11 y tuvo que medir al máximo sus acciones. El problema es que no hizo lo que debía al inicio de la segunda parte y una nueva falta le costó la expulsión. La forma de medir del colegiado encendió a los blanquivioleta. Loties hizo méritos para irse también al vestuario antes de tiempo y lo hizo porque lo decidió su entrenador, consciente de que en cualquier momento podía ser expulsado.
Valladolid y Osasuna se repartían pases erróneos y falta de pegada en sus llegadas al área rival y el árbitro terminó por estropear el partido con decisiones absurdas. Se entretuvo en charlas con jugadores de ambos equipos cada vez que surgían las protestas, no quiso aplicar la ley de la ventaja en multitud de ocasiones y cortó el juego con demasiada frecuencia. En el segundo tiempo se cebó con el Valladolid cuando ya jugaba con diez.
Pero el verdadero ejecutor de los blanquivioleta fue Enrique Martín desde el banquillo. Mientras Portugal sacrificaba a Tiba para dar entrada a Juanpe poco después de la expulsión de Marcelo Silva, el técnico rojillo apostó por un futbolista atacante, Berenguer, que fue quien más problemas creó a la defensa del Valladolid. Osasuna veía factible el triunfo ante el desconcierto general de los locales y se fue al ataque sin miramientos. Se jugaba más en campo del Valladolid y la única reacción local se produjo en una acción individual de Guzmán, que regateó a todos los jugadores que le salieron al paso para terminar chutando ante la salida de Nauzet, que desvió a córner.
Apenas dos minutos después, el líder dejó malherido al Valladolid. Berenguer inició la jugada por la banda izquierda, el balón quedó muerto al pegar en el cuerpo de Samuel tras un mal despeje de Juanpe y Nino aprovechó el regalo. Con el Valladolid lanzado a la desesperada en busca del empate, Kepa evitó el segundo gol. En la otra portería, Nauzet seguía sin tener apenas trabajo.