REAL VALLADOLID
Hermoso ve el comienzo de un ciclo
«Antes no teníamos confianza para llegar a tres cuartos pero con el Mirandés nos quitamos la presión, es cuestión de tiempo acabar arriba»

Hermoso, delante de Portugal durante un entrenamiento-J.M. Lostau
Los jugadores del Real Valladolid navegan entre dos aguas tras su victoria ante el Mirandés. Por una parte no quieren criticar a Garitano. Saben que parte de la responsabilidad de su destitución la tienen ellos. Por otra, es innegable que Portugal ha sabido inocular en pocos días el virus de la confianza. Otra cosa es que su acción sea efímera, o que haya llegado para instalarse.
Hermoso navega por las mismas aguas que Rubio o que Rodri en días anteriores. ‘Todo sigue igual pero hay más confianza’ es el resumen de su parlamento. Luego no todo sigue igual.
«Lo único que ha cambiado es encaminar lo que veníamos trabajando para lograr la victoria y los tres puntos que hemos conseguido. Nada más. Se sigue con el mismo método de trabajo y la misma ilusión que antes. Todos estamos comprometidos, primero con Garitano y ahora con Portugal», comenta el joven lateral madrileño.
Pero el equipo el domingo quiso más balón y jugó más adelantado. «Creo que fue por quitarnos esa coraza, esa presión de no demostrar lo que en verdad tenemos cada jugador. Antes no teníamos confianza para llegar a la línea de tres cuartos, pero contra el Mirandés lo conseguimos».
¿Estar en descenso tras jugar con el Llagostera trajo nervios? «Es una sensación extraña la de mirar los jugadores que hay en ese vestuario y verte en esa situación. No nos veíamos reflejados en la clasificación por nuestra manera de entrenar y de dominar. Pero recibíamos goles fáciles en situaciones que habíamos trabajado durante la semana y eso nos ha ido bajando la moral hasta el punto de desconfiar de nosotros mismos».
Porque el lateral reconoce la endeblez defensiva. «Es cierta. Si no, no hubiésemos encajado tantos goles. Es cuestión de tiempo que nos adaptemos a saber cómo defender y asimilar cada jugada. Pero no sólo es cosa de la defensa, sino de todo el equipo».
Portugal ha entrado con buen pie, y no sólo por la victoria. «Tiene un trato cordial. Es tranquilo y moderado. Nos transmite que ni somos tan malos, ni tan buenos cuando se inició la temporada. Había que empezar desde un punto medio para retomar la idea de conseguir algo grande y vamos por ese camino».
Ya ha transmitido algunas de sus ideas. «Poco a poco nos inculca movimientos tácticos, de presión en campo contrario... Le gusta mucho sorprender, atacar organizadamente. En poco tiempo podremos asimilarlo todo».
La victoria del domingo no provocó ni euforia ni alivio. «Fue satisfacción. Más que nada, por darnos cuenta de que, aunque estuviésemos presionados y con la moral baja, si el equipo está unido, los resultados acabarán saliendo. Es cuestión de tiempo que acabemos estando arriba».
El primer y soberbio gol colectivo refuerza la autoestima. «Si observas la jugada, el balón empieza en esa banda, va a la otra y vuelve. Había que estar tranquilos para que en esa zona de tres cuartos tuviéramos la paciencia para mover el balón y que llegasen goles».
El madrileño entiende su paso por el banquillo ante el Llagostera. «El míster lo vio necesario porque a lo mejor no estaba preparado o capacitado para jugar ese partido. Es algo que cualquier jugador debe entender porque todos deben tener su oportunidad».
Y reconoce que le gusta subir por la banda. «Una de las cualidades que creo que tengo es que me gusta incorporarme al ataque. Soy un lateral un poco atípico y lo que me gusta es ir arriba».