Real Valladolid
El capitán no trae el gol
Garitano modifica lo «innegociable» y separa el dúo del centro del campo Timor-Leão para dar entrada a Álvaro Rubio / Más posesión del balón pero sin profundidad ni ocasiones claras
El central Marcelo Silva remata de cabeza en la oportunidad más clara del equipo en el primer tiempo.-J. M. Lostau
Las circustancias (expulsiones o lesiones) han provocado que en seis jornadas Gaizka Garitano haya tenido que alinear a seis ‘onces’ diferentes. Ahora bien, algo que el mismo dijo que era «innegociable» como es la presencia en el centro del campo de David Timor y André Leão se modificó ayer para dar entrada a Álvaro Rubio.
Fue el principal cambio de un equipo al que se le vio con más oficio pero careciendo de lo mismo que en las anteriores cinco jornadas. Rubio es el deseado por todos. Medios de comunicación y aficionados desean al riojano en el equipo titular. La razón está clara. Se gana una mayor posesión, una salida más limpia y clara del balón y se evitan los lanzamientos sin sentido desde la defensa. Sin embargo, de nada sirve tener esto, si posteriormente en la zona de tres cuartos no hay movilidad ni imaginación.
El Real Valladolid tocó y tocó. Cambio el estilo visto hasta el momento con la presencia de Rubio, pero la carencia de gol, la falta de brillantez, las ideas claras en los últimos metros, eso, sigue faltando. Sola se lanzó a portería en cuatro ocasiones, sobre todo con un activo Timor desde fuera del área, y apenas se dispuso de ocasiones claras.
Ahora bien, este estilo se mantiene hasta que a Álvaro Rubio se le acaba la gasolina. La primera media hora del primer tiempo fue de lo mejor que se ha visto esta temporada, sin embargo, en cuanto el técnico del Nástic se dio cuenta mandó taponar la zona de creación con Rocha. Al final, Garitano no pudo evitar la tentación y con la salida del campo del capitán y la entrada de Leão volvió a lo habitual.
El míster ya ha mandado un ‘recado’ a la zona ofensiva. Les exige algo más. Óscar se tiene que dar por aludido porque sigue sin aparecer. Y eso que tenía a su mejor socio. Mojica apenas desborda y se pierde en regates infinitos. Además se le olvida echar una mano a Hermoso, y el lateral se vio derbordado por Jean Luc durante todo el choque. Guzmán no aprovechó la ausencia de Juan Villar, al que se le echó mucho de menos. Ypor último, Rodri sigue peleando pero le faltan movimientos de delantero puro. Basta con decir que un cabezazo de Marcelo Silva volvió a ser el principal argumento en la portería de Manolo Reina.
Garitano ha depositado mucha confianza en Manu del Moral. Es su apuesta personal. Algo que se comprobó al modificar también su casi innegociable 4-3-2-1 por un 4-4-2 con Diego Rubio y el sevillano en ataque, dejando a Rodri como extremo.
Lo que sigue preocupando es la línea defensiva. Ayer, un Nástic sin apenas pólvora ofensiva, puso en más de una ocasión en peligro a la zaga vallisoletana. Mientras Marcelo Silva se va agrandando cada jornada, en esta ocasión, Juanpe notó la falta de ritmo de juego.
El equipo sigue en fase de construcción y la gran esperanza es que los últimos en llegar como Del Moral, Tiba o Moreno aporten más frescura a un equipo apático y sin ideas en los últimos metros. Está claro que con Álvaro Rubio en el campo se gana en posesión, pero todavía no se corresponde con un mayor número de ocasiones de peligro.