rugby
El Entrepinares prolonga su reinado
El VRAC vence al Cisneros en la final copera para conquistar su undécimo título en cinco años y el tercero en la presente temporada
Manuel Sevillano 'Urullo' y Borja Estrada, leyenda y capitán del club, besan la Copa del Rey-J. M. Lostau
Se acaban los adjetivos. El Quesos Entrepinares no se harta de conquistar títulos, de llenar durante los últimos años sus vitrinas y de seguir prolongando, una vez más, su reinado como el mejor equipo de rugby de la actualidad, marcando toda una época en el oval español. Con la victoria de ayer ante el Cisneros en la final de la Copa del Rey, el conjunto vallisoletano suma su undécimo título en los últimos cinco años, que se unen a los tres ganados durante el cambio de siglo. Además, el VRAC repite triunfo en la Copa del Rey tras la victoria de la pasada temporada en Palencia, mientras que ya ha conquistado el triplete en la actual tras haber ganado con anterioridad la Supercopa y la Copa Ibérica. Su acumulación de trofeos en los últimos años parece no tener fin.
El Cisneros, uno de los equipos que se perfila como amenaza del trono de los actuales campeones de todas las competiciones, tan sólo pudo aguantar los primeros cuarenta minutos, antes de que el Quesos Entrepinares aplicara el rodillo tras el descanso y se llevara un triunfo que aumenta su prestigio. Destacó en el bando local el apertura inglés Gareth Griffiths, que superó sus dudas físicas para convertirse en el jugador más determinante del choque, gracias a su alta eficacia en los lanzamientos a palos, su aplicación en defensa y sus 23 puntos de los 33 que sumó su equipo al final del partido.
La final no se decantó antes por los problemas que tuvo el Entrepinares durante la primera parte con la melé. A pesar de la superioridad física de los locales, el colegiado Montoya decretó hasta tres golpes de castigo en contra en la fase de entrada, que lastraron las opciones pucelanas. Además, el Cisneros no rehuyó la pelea en la delantera, a pesar de su aparente debilidad, aunque su brillante línea de tres cuartos no tuvo apenas protagonismo, debido a la férrea defensa ejercida por los locales. Además, el conjunto dirigido por Diego Merino dejó de lado las impreciones de anteriores encuentros, quizás por la falta de motivación ante rivales inferiores, y cuajó un partido bastante completo, a excepción de los problemas en las fases estáticas al inicio de la final.
Los nervios fueron los protagonistas en los primeros minutos. Ninguno de los dos equipos logró enlazar jugadas destacables. Tras un golpe de castigo fallado por el apertura visitante Norton, con demasiados errores en esta faceta del juego, el inglés Gareth Griffiths sí que consiguió los tres primeros puntos. Parece que ambos equipos esperaban una señal para desplegar un rugby más efectivo. Un ensayo de delantera de los madrileños fue respondido tres minutos después por uno de idéntica factura para los vallisoletanos, mientras que Norton sí acertaba esta vez para subir el 10-8 al marcador.
La jugada clave del partido fue la última de la primera parte. Tras unas buenas acciones de continuidad para los pucelanos, Griffiths encontró un hueco en la defensa rival para posar el oval en la línea de marca, y después de su propia transformación, poner en el marcador el resultado de 17-8 con el que se llegó al descanso en el feudo de la carretera de Renedo.
En la segunda parte, después de un pequeño arreón del Cisneros que fue respondido con un Quesos Entrepinares muy intenso, los minutos fueron cayendo como una losa para el equipo madrileño, mientras que el VRAC se encontraba cada vez más cómodo en el terreno de juego gracias al poderío físico de su delantera, que esta vez sí que se imponía con claridad ante el rival. Los numerosos golpes del Cisneros fueron aprovechados por un letal Griffiths para ir aumentando de forma paulatina la diferencia pucelana.
El último ensayo del encuentro para los locales, culminado por el santanderino Manu Mora, no hizo otra cosa que confirmar la victoria de un Entrepinares y que la victoria ya comenzara a celebrarse entre los jugadores y aficionados del conjunto azulón. A pesar de la derrota, el Cisneros no se vino abajo y consiguió un ensayo en el tramo final del encuentro para endulzar en cierto modo la derrota e intentar ganar confianza de cara al choque del próximo sábado entre madrileños y vallisoletanos, decisivo para el primer puesto de la liga regular, y por lo tanto, para los playoff. Combate al que llegará el Entrepinares lleno de moral tras conquistar un título más. Pero esa será otra historia.