selección española balonmano femenino
El primer día de clase ‘hispana’
Después de superar los nervios del debut en el amistoso a puerta cerrada del viernes, Amaia Garibay mostró su versión más descarada y cooperativa en el empate ante Hungría

Amaia (de amarillo) recibe el balón ante la mirada de las húngaras-V. G. Garibay
Como en el primer día de colegio, Amaia Garibay se presentó por primera vez en la selección absoluta con ganas de aprender y de conseguir el aprobado del profe Dueñas.
La extremo afrontó el partido amistoso a puerta cerrada del viernes ante Hungría como un entrenamiento. Aún así los nervios fueron el compañero de Amaia en su primer viaje con las Guerreras. Dueñas la cedió 25 minutos en los que a la jugadora del Aula se la atragantó una contra pero mostró su mejor perfil en defensa, como reconoció el seleccionador nacional tras la victoria (27-29) en el Erd Sport Hall de Budapest:«Ha acusado los nervios en ataque, pero en defensa ha protagonizado minutos muy positivos».
En ese mismo escenario y ante el mismo rival, pero esta vez abierto al público, ayer Amaia mostró su sello en el partido. Corrió bien, ofreció el desmarque, marca de la casa, y defendió, con una madurez atípica en una novata, el 25-25 con el que acabó el partido. Pudo haber anotado su primer gol como hispana, pero el árbitro decretó golpe franco en la última jugada del encuentro cuando ya enfilaba portería. «Ha sido increible desde el calentamiento. Tengo ganas de volver a casa y trabajar para volver algún día a este pedazo de equipo», analizaba la extremo tras su primer test como guerrera.