Diario de Valladolid

María San Miguel reivindica la lucha de Valladolid contra el franquismo en 'Memoria desbloqueada'

Tras ver cómo su 'Federico' era cancelada, Proyecto 43-2 estrena este fin de semana la primera de tres partes de un proyecto que repasa los movimientos por la libertad en los años setenta

Patricia Estremera, María San Miguel, Pablo Rodríguez, Noelia Iglesias, Alba Muñoz y Alfonso Mendiguchía caracterizados como ‘Drugos’ para ‘Valladolid75. Memoria desbloqueada’.

Patricia Estremera, María San Miguel, Pablo Rodríguez, Noelia Iglesias, Alba Muñoz y Alfonso Mendiguchía caracterizados como ‘Drugos’ para ‘Valladolid75. Memoria desbloqueada’.VIR PINTADO

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La polémica cancelación hace unas semanas de Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva –ha terminado en Fiscalía– puso los focos sobre un espectáculo, estrenado hace ya dos años, que la celebrada compañía vallisoletana Proyecto 43-2 no había podido representar en Valladolid. Ahora, caprichos del azar, la formación que dirige María San Miguel está a punto de presentar los frutos de su última propuesta de teatro documental: Valladolid75. Memoria desbloqueada. Un espectáculo que quiere acabar con «un sambenito que le ha tocado en los últimos tiempos a la ciudad», caracterizada en no pocas ocasiones como ‘Fachadolid’.

En Memoria desbloqueada, la compañía quiere reivindicar a quienes, a mediados de los años setenta, convirtieron la ciudad «en un referente de la lucha antifranquista». Con el apoyo del madrileño Teatro del Barrio y del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, así como con la colaboración del Teatro Calderón, Espacio Seminci y la Universidad de Valladolid, la propuesta forma parte del proyecto nacional Barrios en Lucha, que ha embarcado a nueve compañías de toda España a visibilizar las luchas sociales que contribuyeron a traer la democracia al país.

«Hay que romper con ese relato de que la democracia la trajeron unos señores con sus puros desde Madrid, cuando murió Franco. No, no. Ya en los años sesenta hubo muchos movimientos predemocráticos que lucharon por ganar derechos y libertades con herramientas democráticas como las asambleas, las huelgas...», evoca en declaraciones a este diario María San Miguel. «Esta ciudad fue una de las que más empujó por alcanzar la libertad», advierte la dramaturga, directora de escena y actriz, antes de recordar que una lucha como la que sostuvieron los trabajadores de FASA-Renault con su huelga influyó en reivindicaciones posteriores, como las que llevaron a cabo los empleados de Motor Ibérica, en Madrid, o de SEAT, en Barcelona.

Memoria desbloqueada se levanta a partir de las investigaciones realizadas por San Miguel, Pablo Rodríguez y Alba Muñoz en hemerotecas, bibliotecas y archivos, desde el Municipal hasta el de CC.OO. También con los testimonios de quienes vivieron aquellos tiempos, desde Jesús Quijano a Jorge Félix Alonso, pasando por Elena Pérez Martínez, Miguel Ángel Pérez ‘Maguil’ o Paco Baticón, hijo del histórico militante de la CNT en Valladolid.

«Nos emociona poder homenajear, de alguna manera, a la generación de nuestros padres y madres que trabajaron tanto y que pusieron el cuerpo por la libertad. Queremos poder transformar la imagen que se tiene, tanto hacia adentro como hacia fuera, de la ciudad. Como dice Félix Peñalba (integró el primer Comité Ejecutivo Provincial del PCE tras la legalización del partido), ni siquiera una placa recuerda su lucha», apunta la dramaturga.

El testimonio de aquellos, los recuerdos de sus luchas sindicales, políticas, vecinales o feministas, queda plasmado también en un documental que es uno de los tres pilares de este proyecto.

El primero, denominado como Deriva, se levantará este sábado, 7 de noviembre. María San Miguel, Patricia Estremera, Noelia Iglesias, Alfonso Mendiguchía, Alba Muñoz y Pablo Rodríguez realizarán un ‘paseo’, desde Pilarica al centro de Valladolid para llegar luego a Delicias. «Queremos recorrer los lugares de la memoria de entonces, los puntos neurálgicos del movimiento obrero y de las protestas universitarias», adelantó San Miguel.

Los de Proyecto 43-2 recordarán con su vestimenta a los drugos de La naranja mecánica, película que se estrenó en España con la Seminci de 1975, después de que fuera censurada por el franquismo –tuvo su estreno mundial en 1971–. Quedaron para el recuerdo las largas colas esperando conseguir una entrada, el despliegue policial, las protestas y hasta una falsa alarma por la colocación de una bomba para evitar su proyección. «Entonces también hubo una revolución cultural. La cultura, el imaginario poético, afecta al imaginario político. Eso me emociona. La cultura nos transforma y nos ayuda a imaginar otros mundos posibles», defiende la creadora vallisoletana, responsable de títulos como Viaje al fin de la noche o Y llegar hasta la luna.

En su transitar por la ciudad entonarán canciones como Andaluces de Jaén, de Jarcha, o como Al vent, de Raimon, o Yo no soy esa, de Mari Trini, o Grândola, Vila Morena, de José Afonso, himno de la Revolución de los Claveles que acabó con la dictadura de Salazar en Portugal. «La cultura jugó un papel muy importante en aquella época. No toda la gente tenía esa conciencia de lucha y las canciones, por ejemplo, fueron un vehículo de pedagogía», subraya María San Miguel. Pablo Rodríguez firma la dirección musical de la Deriva.

El segundo pilar sobre el que se levanta este Valladolid75. Memoria desbloqueada será el documental que se proyectará en Espacio Seminci, el próximo 17 de noviembre. A su conclusión se celebrará un coloquio en el que participarán algunos de sus protagonistas.

Y, finalmente, el próximo 4 de diciembre en el Salón de los Espejos del Teatro Calderón, los vallisoletanos cerrarán el proyecto con una performance a la que se podrá asistir por invitación –en próximas fechas se dará a conocer cómo acceder a ella–. «Trataremos de transmitir las emociones, la intensidad de las vivencias cuando se escuchaba que venían los grises a cargar, cuando entraban en la universidad los estudiantes reclamando huelga y paralizaban las clases, la formación de esas cajas de resistencia. Serán como flashes que evoquen algunas de las imágenes que hemos extraído investigando. Será como revivir ese espíritu de lucha», adelanta la directora y dramaturga, que, como vallisoletana, reconoce su hartazgo cuando alguien le espeta el susodicho ‘Fachadolid’. «Vengo de una familia obrera, de izquierdas. Mi padre formó parte de ese movimiento antifranquista, así que me jode, me sienta como una patada en el culo», concluye. Toca desbloquear la memoria de aquella lucha.

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