Pérez Gellida: «Poner en jaque Valladolid me parecía un juego macabro»
Lanza a las librerías ‘La piel de una gota’, el regreso del inspector Ramiro Sancho, con Valladolid como escenario de un caos del que no se libra el alcalde, trasunto de Óscar Puente

César Pérez Gellida presenta 'La piel de una gota', su última novela en la catedral de Valladolid
«Aquí van a pasar cosas», advertía esta mañana mañana con una medio sonrisa, en lo alto de la catedral, César Pérez Gellida. Podía contemplar, girando sobre sí mismo, el verdor del Campo Grande conquistando un lugar entre tanto cemento, o el Duque de Lerma imponiendo su altura sobre el paisaje, y la sentencia seguiría siendo igual de válida. Bajo su mano, en la ficción, nada es igual en esos rincones desde hace unos años.
Y es que ese ‘aquí van a pasar cosas’ era una advertencia a sus más fieles lectores, que desde ya pueden encontrar en las librerías su última novela, La piel de una gota (Editorial Destino), presentada este martes en Valladolid en una jornada que va a tener su colofón por la tarde, con un encuentro en el Teatro Zorrilla con los lectores, y al que pretenden acudir personalidades de la cultura como Yon González, Hovik Keuchkerian, Siloé, Alex Clavero o JJ Vaquero.
Con su nueva entrega, el vallisoletano vuelve a recorrer Valladolid junto al inspector de homicidios Ramiro Sancho –y junto a ‘Copito’ o Peteira, todos ellos protagonistas de la trilogía Memento Mori–, vulnerable en su recién estrenada paternidad y obligado, en el momento más delicado de su vida, a frenar las andanzas de un hombre dispuesto a sumir a la ciudad en un caos absoluto: Marco Antonio Gavilán Garrote, el Témpano.
«Podría ser en Valladolid, podría ser en cualquier otra ciudad», advertía el escritor en lo alto de la seo. Pérez Gellida ha imaginado a un lobo solitario, testigo en su condición de militar de las peores barbaridades que puede llegar a cometer el ser humano, herido en el alma, y que culpa a la ciudad de las desgracias que le han marcado. «Transcurre en Valladolid porque es mi ciudad y porque es para mí la capital de mi universo creativo. Pero alguien con esos conocimientos, con los conocimientos del Tempano, lo podría hacer en cualquier lugar. Somos muy vulnerables como sociedad, eso ya lo sabemos, lo vimos hace muy poco tiempo cuando estuvimos todos encerrados en nuestros domicilios. Lo que me apetecía era demostrar, porque es muy plausible esta novela, que una persona con determinados conocimientos puede poner en jaque a una ciudad entera, a un país entero. Entonces, esta sensación, vista desde la óptica de mis paisanos, pues me parece un juego casi macabro», reconoció el autor de Dies irae y Consummatum est.
Paisanos como el alcalde, Óscar Puente –el regidor que estaba al frente de Valladolid a finales de 2022, cuando transcurre La piel de una gota–, convertido en Omar Fuentes, otra más entre la veintena de víctimas del Tempano, que acabará en la habitación 615 del Clínico. El personaje –también aficionado a Twitter, donde «bloquea sin pestañear» a quienes le critican– es reconocible: «Él no es un alcalde cualquiera. Lleva acaparando notoriedad desde antes de ganar sus primeras elecciones, y si beligerancia innata le hace estar muy activo en redes sociales», escribe en la novela.
Lo suyo –lo que ocurre en la ficción, claro, entre el terrorista y el alcalde– se ha convertido en algo personal, porque lo hace responsable del sufrimiento padecido –y relatado en un diario– por un ser querido. En La piel de una gota, el lector irá descubriendo con el transcurrir de la historia las motivaciones del Tempano. «Está en ese punto límite en el que la gota colma un vaso», subrayó el autor de las recientes Bajo tierra seca, con la que ganó el Premio Nadal en 2024, y Nada bueno germina, su continuación.
El narrador reconoció que había tenido presente, durante la escritura de La piel de una gota, el posible salto de la novela a la televisión. «A nivel de estructura, y dada la experiencia que yo tengo en la adaptación de mis novelas en el mundo audiovisual, sí que he tratado de facilitar mucho una posible adaptación, fiable y fiel a la estructura del libro», deslizó el escritor vallisoletano en su encuentro con la prensa.