Diario de Valladolid

Eugenio Ampudia crea en Madrid con la fragilidad del entorno natural

El artista vallisoletano presenta en la Galería Max Estrella sus últimos trabajos con ‘Nadie encuentra arraigo en un planeta desconocido’

Una mujer contempla la instalación ‘Inteligencia compartida’.

Una mujer contempla la instalación ‘Inteligencia compartida’.GALERÍA MAX ESTRELLA

Publicado por
Valladolid

Creado:

Actualizado:

La veterana y reconocida galería madrileña Max Estrella inauguró el pasado sábado la muestra Nadie encuentra arraigo en un planeta desconocido, que reúne collages, esculturas y una videocreación como Un atardecer arrancado de raíz del artista vallisoletano Eugenio Ampudia (Melgar, 1958).

«Eugenio Ampudia propone un tránsito entre distintas geografías de la conciencia. El visitante atraviesa paisajes materiales donde el pensamiento adopta formas orgánicas: ramas que dibujan redes neuronales y fragmentos naturales que se integran en cuerpos humanos. Cada obra es un punto de observación sobre las nuevas ecologías del conocimiento, donde lo vegetal, lo mineral, lo animal y lo tecnológico participan de un mismo flujo de inteligencia compartida», advierten desde la galería.

En la exposición, que se mantendrá abierta hasta el próximo mes de junio, Ampudia muestra collages como la serie Los primeros cálculos del colapso, que combina dibujos de figuras humanas con fragmentos orgánicos y sentencias. Así, por ejemplo, pétalos y frutos pueden servir para dibujar unos labios carmesíes o para adornar el cuello de una joven con un singular collar de cuentas, una joven –‘Devorada por una visión salvaje de sí misma’– que cubre su torso de hojas. «El propio cuerpo se vuelve soporte de esa micro-ecología. El límite entre las figuras humanas y esos pequeños restos orgánicos se vuelve ambiguo. Se aglutinan en una confluencia de intereses», celebran desde Max Estrella.

La propuesta continúa en otra serie, No existe en el estómago un yo con traje gris, con la que continúa indagando en el «vínculo entre lo humano y lo natural, evidenciando cómo incluso en los gestos mínimos persiste la huella del entorno y su memoria material».

Esos fragmentos naturales, recuerdos de «la fragilidad de lo vivo», provistos de un nuevo contexto, sugieren que «la identidad ya no es solo biográfica o psicológica, sino también ecológica: el sujeto se define por un entorno que lo atraviesa», subrayan desde la galería madrileña.

Los elementos residuales suspendidos en el aire, como palos o piedras junto con otros artificiales –reproducciones de hojas en bronce– conforman instalaciones como IC (inteligencia colectiva) y Remolino. Con la primera Eugenio Ampudia evoca una red neuronal, tratando de abordar la noción de inteligencia expandida –las sinergias, en este caso, se establecerían con el entorno natural, no con la tecnología–; la segunda, creando una estructura concéntrica que sugiere la irrupción de una fuerza no humana como el aire que organiza, desplaza y conecta fragmentos del mundo.

tracking