Diario de Valladolid

El Museo Nacional de Escultura levanta un retablo en torno a Goya y el padre Ángel

Acoge en la capilla del Colegio de San Gregorio la videoinstalación de Álvaro Perdices ‘Cordero social’, en torno a una obra del pintor aragonés y la labor de Mensajeros de la Paz

Alejandro Nuevo, Leticia Sastre y Álvaro Perdices presentan la videoinstalación 'Cordero social'

Alejandro Nuevo, Leticia Sastre y Álvaro Perdices presentan la videoinstalación 'Cordero social'Rubén Cacho

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La capilla del Colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura, acoge desde esta mañana la videoinstalación Cordero social, una obra creada por Álvaro Perdices (Madrid, 1971) para Luz y Sombra. Goya y el realismo español, exposición celebrada en Bruselas a finales del pasado año, en el marco del festival Europalia-España 2025, y que reunía obra de artistas como José Gutiérrez Solana, Pablo Picasso o Antonio Saura junto a la del genio aragonés.

Impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura, en colaboración con la ONG de Ángel García Mensajeros de la Paz, Cordero social parte de la reproducción de una pintura del pintor de Fuentetodos: La última comunión de San José de Calasanz. Una copia de esta pintura se puede contemplar en la iglesia madrileña de San Antón, donde la fundación del padre Ángel atiende a los más necesitados en un barrio gentrificado.

«La pintura original de Goya, que es esta última comunión que recibe San José de Calasanz, ilumina con un rayo de luz al santo, que está prácticamente en sus últimas horas de vida, y a los niños que le rodean. Es un rayo de luz espiritual. Goya insinúa cómo ese rayo debe de iluminar la vida de las personas: es el rayo de la razón. Es un Goya que ya está en un momento anticlerical y que, precisamente, reivindica la razón, reivindica pensamientos más vinculados a la Ilustración. Me interesaba muchísimo esa pintura, pero también justamente lo que sucede alrededor de ella. Si la obra convoca a esta especie de comunión espiritual, lo que sucede en torno a la pintura es una comunión social», explicó durante la presentación Álvaro Perdices.

Y es que en esa suerte de retablo contemporáneo que el artista levanta en la capilla del Colegio de San Gregorio, las imágenes cobran vida para mostrar, junto a la citada copia del lienzo de Goya de 1819, la vida en la iglesia de San Antón. Un ir y venir de gente, un rumor de pasos y de golpes de vajilla que dan testimonio de la asistencia ininterrumpida a personas en situación de vulnerabilidad, mediante la provisión de alimento, cobijo y acompañamiento.

El óleo sobre lienzo de Francisco de Goya.

El óleo sobre lienzo de Francisco de Goya.EL PRADO

«Mensajeros de la Paz ha creado en San Antón una especie de lugar social. Es una iglesia terrenal abierta 24 horas, donde sucede a diario esa comunión social, donde muchísimas personas con problemas vitales muy acuciantes, con vidas de alguna manera muy delicadas, encuentran ese lugar de recogimiento, de protección, de apoyo. Se produce una comunión a pie de calle. Todo eso me interesó muchísimo a la hora de vincular esta noción de realismo que hay en Goya y que sucede en esta ubicación en torno a su pintura».

La última comunión de San José de Calasanz no fue expuesta en la muestra de Europalia, pero sí pudo ser contemplada gracias a las cuatro cámaras de videovigilancia que Perdices instaló en la iglesia madrileña, durante la vigencia de la exposición. Las últimas ocho horas de retransmisión fueron grabadas para que Cordero social pudiera itinerar. Perdices quiso que llegara al Colegio de San Gregorio, a una capilla con un retablo marcado por las ausencias, habitada por ilustres orantes del pasado. «Este es un espacio con muchas capas de interpretación, donde el rito sacralizado se ha neutralizado al pasar a ser parte del museo, en un lugar como este Colegio de San Gregorio que fue, además, un espacio dedicado a la pedagogía», remarcó Perdices junto a una de las comisarias de la citada muestra, Leticia Sastre.

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