Diario de Valladolid

Celtas Cortos inicia la cuenta atrás para una celebración «apoteósica»

Los vallisoletanos festejan sus 40 años de carrera con una gira que arrancará en Madrid, el próximo 7 de febrero en el Movistar Arena, y culminará el 18 de abril en el Pisuerga

Una imagen de los músicos, en Patio Corsario, durante los ensayos.

Una imagen de los músicos, en Patio Corsario, durante los ensayos.

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Se acerca el día señalado. De aquí a dos semanas, Alberto García hará sonar las primeras notas de su violín. Y Madrid, en la primera de las diez fechas señaladas para una celebración única, viajará en el tiempo y el espacio hasta El túnel de Las Delicias, uno de los temas del primer disco de los vallisoletanos Celtas Cortos. Cumplen ‘40 años contando cuentos’.

El próximo 7 de febrero, en un concierto que contará con colaboraciones de amigos como Dani Martín, Rulo, Andrés Suárez o Moha, de Mago de Oz, Jesús Cifuentes, Goyo Yeves, Alberto García y compañía irrumpirán en el Movistar Arena con el emblemático tema de su primer álbum, Salida de emergencia, iniciando con la pieza instrumental un tour que acabará en Valladolid, el 18 de abril, tras pasar por Valencia, Gijón, Zaragoza, Pamplona, Barcelona, Murcia, A Coruña y Bilbao.

«Vamos a tocar treinta temas. Unas dos horas y media de música, de fiesta, con un despliegue audiovisual como nunca habíamos tenido. Con un principio y un final de gira que van a ser apoteósicos», adelanta Yeves en declaraciones a este diario. Un repertorio para todos los gustos, en el que no faltarán los temas instrumentales, las canciones íntimas, las más reivindicativas siempre presentes en la trayectoria de Celtas. «No ha sido fácil armarlo, como se puede suponer, porque queríamos hacer una especie de repaso de nuestra carrera, desde los inicios hasta ahora. Pero son muchos discos, muchos temas, es imposible no dejarse por ahí alguno. Hasta yo echaré de menos alguno», explica el músico.

Los diez acaban de concluir los primeros ensayos, tocando cada tema en el Patio Corsario. El próximo lunes partirán hacia Toledo para preparar el inicio del tour, ensayando en el Palacio de Congresos en un escenario como el que lucirán durante esta gira de celebración. «Es un montaje muy grande y hay que tenerlo todo muy bien preparado para estar listos en el Movistar Arena», apunta el vallisoletano.

El saxofonista, el único miembro de la formación original que continúa en el grupo –para esta gira vuelve también el carismático Carlos Soto– advierte de que será difícil contener la emoción cuando se suban al escenario del Polideportivo Pisuerga, en una noche para la que los Celtas prometen muchas sorpresas aún por desvelar, en una velada en la que la propia ciudad y sus gentes estarán muy presentes. «Creo que me voy a emocionar muchísimo. Valladolid siempre es muy especial, y unas cuantas lágrimas se me van a escapar. No lo puedo evitar, es así: para mí esto es un sueño, siempre ha sido un sueño hecho realidad, vivo como un privilegio dedicarme a esto y no se me olvida cada día que me subo a un escenario», admite Yeves.

Cuarenta años dan para mucho. También para echar la vista atrás y hacer balance.

Hace 40 años, en aquel lejano 1986, sonaban en las radios Cien gaviotas, Insurrección, El tonto Simón, Al calor del amor en un bar, Me cuesta tanto olvidarte... Hoy, salvo encuentros puntuales, Duncan Dhu, El Último de la Fila, Radio Futura, Gabinete Caligari o Mecano son solo una parte de nuestra memoria. Quizá esos nombres ayuden a entender, en su justa dimensión, el éxito que supone seguir soplando velas como Celtas Cortos.

«Llevo aquí desde el 84. De aquellos cuatro estudiantes solo quedo yo», evoca Yeves recordando los inicios junto a César Cuenca, Carlos Soto y Óscar García, con quienes formó el Colectivo de Música del Instituto Delicias junto a su profesor de francés Luis Martínez de Tejada. Meses de ir y venir por distintas formaciones. Meses de encuentros que resultarían fundamentales, con Jesús Cifuentes o Nacho Castro, bajista y baterista en Almenara, por ejemplo. Y llegó 1986, y su triunfo en la Sheraton como Colectivo Eurofolk, y el cambio de nombre... a Celtas Cortos.

«La continuidad de todos era difícil que se diera, pero afortunadamente éramos muchos y fuimos tirando del carro. Los noventa fueron intensísimos: teníamos veintipocos años y hacíamos más de cien conciertos al año. Eso hay que saberlo llevar también. Era un momento muy alto y en el que la fama era intensa, y con esas cosas se te puede ir la pinza. Afortunadamente, éramos conscientes de todo lo que nos había costado», reflexiona Yeves antes de recordar que no fue hasta 1989 cuando pudieron publicar su primer álbum, con el apoyo del sello independiente Producciones Twins, de Paco Martín y Pepe Escribano, responsables también del primer disco de Hombres G, por ejemplo. Los Celtas llevaban tiempo, sin embargo, llamando a otras discográficas, sin encontrar su apoyo. «Las cosas, cuando se viven como las he vivido yo desde abajo, se ven de otra manera», abunda el músico.

La historia de Celtas Cortos, por lo tanto, bien pudo ser otra. Dudas iniciales, éxito arrollador, fatiga, proyectos paralelos... «Hubo un momento, lo recuerdo perfectamente, en el que estuvimos a punto, a punto, a punto, a punto de dejar totalmente Celtas Cortos», admite Yeves. En 1995, Cifuentes publicaba El caimán verde, su primer disco en solitario; en 2002 abandonaba el grupo para formar La Calaña Sound –publicaron el disco Horizonte– y no regresar con sus viejos camaradas hasta 2006.

«Un grupo lo forman personas que tienen necesidades, inquietudes que van cambiando a lo largo del tiempo. Necesitas ser flexible y tener en cuenta que merece la pena cuidar, permitir ciertas cosas y entender que puedan existir experiencias paralelas. Cuando Jesús decidió que necesitaba parar, y que no sabía hasta cuándo lo haría, fue duro. Pensábamos que Celtas había sido un grupo en el que la parte instrumental había tenido un peso muy fuerte, que era algo que nos había caracterizado desde siempre», recuerda Yeves del momento en el que Antuán Muñoz asumió el papel de frontman y el grupo decidió seguir adelante, llegando a publicar el disco Ces’t la vie.

«Hicimos una gira muy interesante el primer año, pero luego todo cayó mucho. La gente lo veía diferente, no se puede negar. Y ahí sí que vimos que la cosa iba a ser muy, muy complicada. Aun así seguimos apostando, tratamos de hacer otro disco que, al final, no salió, porque tampoco la discográfica lo veía claro... Esos años fueron los más críticos», subraya el saxofonista.

Aquello es hoy historia. Sus discos, un legado que ha inspirado a artistas como Fito Robles, de Siloé, uno de los muchos que estas últimas semanas ha mostrado en las redes sociales su amor y admiración por la banda vallisoletana, reconociendo su influencia, como también lo han hecho sus paisanos de Arizona Baby, Andrés Suárez, Nach, Javier Ruibal, El Drogas de Barricada, Marea, Carlos Tarque de M-Clan o Rozalén. Pasado, presente y un futuro por llegar. «Somos corredores de fondo, como dice Jesús. Este verano, por primera vez en 30 años, hemos parado un poco para preparar esta celebración, pero tenemos muchas ideas en la cabeza, nuevas canciones, nuevos proyectos... Pero ahora toca celebrar esto con la gente. Y va a ser la leche».

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