El Museo Reina Sofía llama a las puertas del Patio Herreriano por sus lienzos de Greco
Como ocurriera hace meses con sus obras de Maruja Mallo, el museo vallisoletano vuelve a ceder al MNCARS tres lienzos de la Colección Arte Contemporáneo

'No tengo edad para amarte', de Greco
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) vuelve a llamar a las puertas del Patio Herreriano. Si, en el primer trimestre del presente año, el centro estatal solicitaba al vallisoletano la cesión de cuatro obras procedentes de los fondos de la Colección Arte Contemporáneo, para armar junto a la Fundación Botín una gran retrospectiva sobre Maruja Mallo (1902-1995), ahora vuelve al viejo monasterio de San Benito el Real para levantar una nueva propuesta con la que abordar a «una figura fundamental en la invención del arte de acción en los años sesenta».
El MNCARS inaugurará el próximo 10 de febrero la exposición temporal Alberto Greco, que permanecerá en sus salas hasta el 8 de junio. El Reina Sofía, que tiene como responsable del área de exposiciones temporales a Teresa Velázquez, quien fuera directora del MPH entre 2004 y 2006, ha logrado la cesión del museo vallisoletano de tres lienzos propiedad de la C.A.C.: Sin título y Collage, un óleo y un trabajo en técnica mixta de 1961; y el luminoso No tengo edad para amarte de 1963, que con su pendiente prendido a la tela, con las huellas de unos labios carmesíes y con sus monigotes garabateados formó parte en 2024 de la exposición Turno de réplica. Cuestión de piel.
Alberto Greco rastreará «las prácticas polifacéticas y transgresoras del artista». Dejó prueba de ello en sus escritos, sus pinturas, sus grafitis, sus collages y dibujos o en performances como la que realizara en 1963 en la localidad abulense de Piedralaves, involucrando a sus vecinos.

Greco en la localidad de Piedralaves, en 1963
La exposición, aseguran sus responsables, seguirá «el recorrido de Alberto Greco desde sus primeras obras en el ámbito del informalismo y el dibujo de raíz expresionista a las acciones artísticas que denominó arte–vivo, basadas en la experiencia cotidiana, la expansión del espacio artístico y el cuestionamiento de las nociones de obra artística y autoría».
«Greco inició sus acciones de arte-vivo en 1962, acuñando el termino Vivo-Dito para designar un movimiento unipersonal que apunta a situaciones inesperadas, registradas de diversas formas. La exposición reunirá una selección de materiales como manifiestos, acciones, escritura caligráfica, fotografías, collages y notas, que dan cuenta de la actitud vital del artista hacia el arte. Su caminar errante (Buenos Aires, Paris, Roma, Madrid, Piedralaves…) y la reescritura de su experiencia flanêur así como el uso de referencias populares (publicidad, cómics, canciones, telenovelas, etc.) trazan un recuento autobiográfico permeado por el humor y el exceso», abundan.

Greco en la localidad de Piedralaves, en 1963.
Alberto Greco también destacará los proyectos colaborativos del artista, realizados junto a creadores como Millares o Eduardo Arroyo.
Durante unas semanas, los tres lienzos de Alberto Greco (Buenos Aires, 1931 – Barcelona, 1965) de la Colección Arte Contemporáneo coincidirán en el MNCARS con Oro (Retrato bidimensional), Retrato de mujer negra y las dos Máscaras prestadas para la exposición Maruja Mallo. Máscara y compás, que se clausurará el próximo mes de marzo.