'Homenaje' póstumo a un recordado artista de Valladolid
Una exposición en Espacio Abierto recuerda al artista Armando Arenillas, recuperando su etapa matérica junto a obras de Javier Redondo, Concha Gay, Julio Martínez y Rafael Pablos

Una imagen de la exposición de homenaje a Armando Arenillas.
Artista, editor, dinamizador cultural... En abril de 2024 moría a los 77 años el creador vallisoletano Armando Arenillas. Un año después de su muerte, y como ya ocurriera en el pasado con otros recordados colegas suyos como Lorenzo Colomo o Pedro Monge, son sus allegados y no la iniciativa pública –que con propuestas como esta queda retratada en su inacción– quienes recuerdan su legado con una exposición que le rinde tributo.
Hoy se inaugura la muestra Homenaje en la que fuera su casa, Espacio Abierto (calle Alonso Pesquera, 4), la galería que él ayudara a fundar junto a los también artistas Javier Redondo, Concha Gay, Julio Martínez y Rafael Pablos.

Una de las obras de la muesstra.
Son ellos quienes despliegan sobre el espacio una pequeña muestra de la trayectoria de Arenillas, incidiendo en su etapa más matérica. Son ellos los que evocan al «amigo, compañero y artista de primer nivel», completando el homenaje con trabajos propios.
«Armando ha sido un maestro. Los artistas, a lo largo de su trayectoria, acumulan muchas decepciones. Pese a su categoría, su obra ha sido ninguneada. Esta exposición pretende reivindicar su trayectoria y ser un toque de atención para que las instituciones cuiden el legado de sus artistas», aseguró Javier Redondo antes de la inauguración.

Javier Redondo, Concha Gay y Maribel Cantera, mujer del artista, contemplan las obras de Arenillas.
Él exhibe algunos de los trabajos que realizó junto a Arenillas para El color del aire, uno de los títulos editados por su sello Proyecto Arte Ediciones, que contaba también con obra gráfica de Arenillas y textos de Manuel Francisco Rodríguez. Rafael Pablos, maestro de la imagen, crea distintas composiciones fotográficas con retratos del recordado artista, cuyo rostro se encuentra con El pensador de Rodin, inmortalizado también mientras hacía arder su arte acechado ya por la enfermedad. Y Concha Gay reúne trabajos que formaron parte de la colectiva La palabra. Signos y caligrafías, de la que también formó parte el homenajeado, con el que comparte, por ejemplo, el uso ocasional de tipos móviles o de diferentes materiales, desde el metal a la madera. Como compartía Julio Martínez con él la defensa a ultranza de la pintura como lenguaje, reposada y sugerente, cargadas de tiempo y de memoria, como un camino para llegar a la belleza y la introspección. Enfrenta éste sus composiciones circulares, livianas y orgánicas, con los impenetrables bloques cromáticos de Arenillas, geometrías sólidas, ásperas y rugosas.
Hasta el 3 de enero.