Luis Posadas Lubeiro evoca en ‘Cuentos de la retaguardia’ el Valladolid de la Guerra Civil
El autor de ‘El verano detenido’ convoca de la mano de la editorial Difácil la memoria anónima de quienes se vieron atrapados por el conflicto

Luis Posadas Lubeiro publica 'Cuentos de la retaguardia'.
En sus páginas, a caballo entre la ficción y el recuerdo de lo vivido, palpita la memoria de quienes vivieron en un tiempo de miedo, odio, traiciones y venganza, pero también de rebeldía. Protagonistas, la mayoría sin rostro, de historias que bien pudieron repetirse aquí y allá, en cualquier ciudad, pero que en este caso tuvieron como escenario rincones de Valladolid como Santa Rita, Portillo de la Merced, Santiago o Gamazo.
Por esas calles deambulaban el joven Carlos, a quien no se le perdonaría su orientación sexual; el enamoradizo Alberto, que se alista para librar a la familia de las consecuencias de colaborar con sindicalistas; Justino, el funcionario trasladado al Gobierno Civil que nunca hacía caso de las denuncias anónimas; Encinas, el repartidor republicano que ‘trabajaba’ para un diario jonsista; Abuela, la mujer que escapaba de las penurias lavando las ropas de los italianos heridos que se recuperaban en la ciudad... Estos, y otros muchos otros, son los protagonistas de Cuentos de la retaguardia. Ciudades olvidadas de la guerra civil, que acaba de publicar Luis Posadas Lubeiro junto a la editorial Difácil.
Un volumen que reúne algunos de los relatos ya publicados por el autor en El verano detenido. Crónica visual de la guerra civil en Valladolid (2024) con otros inéditos.

Portada del libro.
«Las ciudades de retaguardia, como apuntaba Trapiello en el prólogo del anterior libro, son más crueles e insensibles, porque en ellas se produce una guerra sórdida que suele caer en el olvido, porque cuando se habla de la Guerra Civil se suele poner el acento en las batallas, en Brunete, Teruel, Belchite... En esas ciudades que no formaban parte del frente, donde no había batallas, todo el mundo se conocía, todo el mundo sabía de qué pie cojeaba cada uno, y eso llevó al final, también en Valladolid, a una represión muy cruenta», explica Posadas Lubeiro en declaraciones a este diario.
El autor, librero anticuario especializado en literatura del exilio, guerra civil y fotografía antigua, ha querido contar la historia de aquellos que «se quedaron atrapados en el conflicto». Lo ha hecho, en parte, rescatando las vivencias de quienes fueron testigos de aquel tiempo –como su abuelo Arsenio, protagonista de uno de los relatos–. «En este libro hay mucha memoria oral, muchas historias tremendas que han sobrevivido y han llegado hasta hoy, como historias que nos han ido llegando, la de ese carpintero de las Delicias que alquilaba un ataúd magnífico para los velatorios, para despedir así en condiciones al finado que podía haber sido fusilado o paseado. Al día siguiente se le enterraba en una caja normal de pino. Aquella era la miseria de la guerra, la miseria de la ciudad, la mezquindad de la ciudad», evoca Posadas Lubeiro.
Delicias, escenario vital del autor, barrio obrero, barrio de ferroviarios, barrio muy castigado en aquellos días de represión, inspira muchas de estos Cuentos de la retaguardia.
‘El odio se inocula en las sangres desde las consignas, desde las proclamas, desde los complejos’, escribe en una de las historias. Unas palabras que resuenan con especial fuerza en estos días. «Me asusta esta desmemoria, propiciada en parte por los planes de estudio de estos últimos 30 años. Es necesario conocer aquello para que no se vuelva a repetir y porque forma parte de nuestra historia, de la de nuestras familias. Estos relatos cuentan lo que se vivía en la ciudad. Mi madre, que vivía en la carretera de Segovia, sabía a cuántos habían fusilado esa noche por los tiros de gracia que se escuchaban desde la cascajera de San Isidro. Eso era el miedo». Y estos relatos, advierte Posadas Lubeiro, cuenta más de todo aquello que cualquier imagen antigua.