Una Donna de Valladolid para cantar el ‘Mamma mia!’ de ABBA en Navidad
La actriz y cantante Verónica Ronda, curtida en compañías como Azar, Corsario, Rayuela o CNTC, protagoniza en Calderón un musical que ha reunido en Madrid a 800.000 espectadores

La vallisoletana Verónica Ronda presenta el musical 'Mamma mIa!'. PHOTOGENIC.
Más que entonando villancicos, estas navidades se vivirán en el Teatro Calderón con clásicos de ABBA como el Dancing Queen o el Chiquitita, interpretados por una de las actrices más versátiles surgidas de la escena vallisoletana, Verónica Ronda (Madrid, 1980), protagonista principal del musical Mamma mia! que ocupará el escenario del coliseo del 26 de diciembre al 11 de enero.
Ronda, formada en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid (1999-2003), curtida en compañías locales y nacionales como Corsario (La barraca de Colón), Cuarteto Teatro (Drácula, anatomía del miedo), Rayuela (Viaje al centro de la tierra), Azar (Spanish blood), Losdedae (Teresa, Ora Al Alma), CDN (Aquiles y Pentesilea) o Compañía Nacional de Teatro Clásico (Lo fingido verdadero), regresa a su ciudad con un espectáculo estrenado en el otoño de 2022 –con más de 1.000 funciones en Madrid a las que han acudido más de 800.000 espectadores–, dirigido por el peruano Juan Carlos Fischer, producido por ATG Entertainment, y liderando un equipo con más de 50 personas entre intérpretes y técnicos, incluido el vallisoletano Chema Noci como responsable del diseño de caracterización.
«Mamma mia! es el gran homenaje al amor, no a ese gran amor romántico que nos han vendido en las películas, sino a todos los tipos de amor. Es un reencuentro con la juventud, es un canto a la libertad, es un homenaje, por supuesto, a la música de ABBA, a lo que fuimos y a lo que somos hoy en día... Por eso yo creo que remueve tanto al espectador», celebró esta mañana Verónica Ronda durante la presentación en el Teatro Calderón de las 22 funciones navideñas. Ya se ha vendido cerca del 60% de las entradas disponibles.
Un regreso por todo lo alto de la actriz, cantante y profesora de canto vallisoletana, que hace casi una década presentaba en su ciudad –en el TAC– el espectáculo jazzístico De la mano de Bertolt Brecht y Kurt Weill.
Ronda aseguró sentirse «emocionada y nerviosa» por volver a un escenario que pisó por primera vez a los 11 años con la zarzuela Gigantes y Cabezudos. «He venido a jugar a casa», aseguró vestida con uno de los trajes que lucirá en el musical. «Mi vida entera artística está aquí. Esto es como volver a las raíces, mis maestros de interpretación han estado aquí. Tengo todo mi mundo emocional vinculado a Valladolid», subrayó.
Con más de 20 años de trayectoria, también junto a directores de escena y coreógrafos como Alberto Velasco y Chevi Muraday, Verónica Ronda valora así el reto de encarnar a Donna, la madre soltera que, en vísperas de la boda de su hija, ve cómo reaparecen ante ella los tres hombres que marcaron su juventud. «Mamma mia! es el bombón. He tenido grandes personajes, muchos han sido regalos que me ha hecho esta profesión; personajes a los que estoy agradecidísima. Pero me ha venido el personaje de Donna en un momento de madurez artística y de madurez personal también. Es un personaje que en la gran pantalla ha sido protagonizado por una Meryl Streep que es como el tótem de la interpretación, y tener esos referentes en el cine o en las anteriores producciones de repente te carga de mucha responsabilidad», reflexionó la intérprete a preguntas de los medios de comunicación.
Un papel que afronta «con muchas ganas». La dimensión del espectáculo hace que éste sea «el reto escénico más potente» al que se haya enfrentado nunca. «En el escenario somos 24 personas, pero vamos 55 en gira, con muchos tráiler llevando la escenografía impresionante de Ricardo Sánchez-Cuerda. Es una familia, con 30 técnicos corriendo por detrás del escenario en cada función, que forman casi el engranaje de una maquinaria, como si fuera un reloj de cuco, donde cada pieza es importante y donde está todo coreografiado para que no haya ningún fallo», advirtió Ronda.
Un desafío para el que se prepara a conciencia. «Vivir estas coreografías, mientras estás cantando en directo, es bastante duro. El entrenamiento casi atlético al que estamos todo el día vinculados, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, preparándonos, cuidándonos... hasta la nutrición la llevamos súper controlada. Somos esclavos de los musicales cuando estamos detrás de ellos, porque al final trabajamos por y para levantar ese espectáculo cada día», reconoció la intérprete.
Pese al desafío físico y mental, pese a la entrega al personaje de Donna, éste también le ha reportado intangibles a la actriz vallisoletana a lo largo de estos tres años. «Donna me ha hecho tener más presente a mi familia. Yo no soy madre, pero sí soy hija, Y con el espectáculo vivo cada noche cómo Sophie deja su hogar para casarse y hacer una vida nueva. Y eso hace que yo me vincule con las mujeres de mi familia, con mi abuela, con mi madre, con mi hermana, con mi tía... Las tengo como muy presentes. Y tengo muy presentes también a mis amigas, porque en este momento de mi vida también estoy viviendo ese tipo de reencuentros. Y vengo aquí a Valladolid y, de repente, me escribo con gente de mi instituto, y contacto con gente a la que no he visto desde hace veintitantos años. Y esta función empieza así. Es como tener esa emoción viva en mí cada noche», reconoció Ronda, que recibió en 2007 el Premio como Mejor Actriz de Castilla y León de la Unión de Actores por su papel en Spanish Blood.
También ella dejará una parte de sí en esa madre soltera que regenta un pequeño hotel en una isla griega. «Creo que he aportado a Donna esa locura mía, mi sentido del humor. También la emotividad y la sensibilidad», concedió la actriz.