Diario de Valladolid

RECONOCIMIENTO

Guillermo Hernández: "Practicaba en el piano entre tres y nueve horas al día"

El pianista vallisoletano de 17 años asegura que la preparación para poder ganar el Shigeru Kawai International Piano Competition ha sido "particularmente dura"

Guillermo Hernández durante su actuación en la fase final del certamen de Tokio.

Guillermo Hernández durante su actuación en la fase final del certamen de Tokio.J.R. HERNÁNDEZ

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Guillermo Hernández Barrocal, pianista vallisoletano de 17 años, ha conquistado con brillantez uno de los concursos más exigentes del mundo: el Shigeru Kawai International Piano Competition, que celebró su ronda final este fin de semana en Tokio. Su interpretación del ‘Concierto para piano en La menor Op. 54 ‘ de Robert Schumann le ha valido el primer premio y el galardón del público en la quinta edición de este certamen, considerado un trampolín internacional para talentos de la música clásica. «En primer lugar, la preparación de cara a este concurso ha sido particularmente dura», admite el joven artista en una conversación con este periódico. «No solo por las exigencias del repertorio, sino porque es el primer concurso de esta categoría al que me he presentado. Y si yo no hubiera pensado que tenía probabilidades reales de ganar, no hubiera venido aquí, desde luego».

Durante los últimos meses, su rutina ha estado marcada por la disciplina extrema y una dedicación total: «Entre tres y nueve horas al día con el piano. Había días que prácticamente vivía con él», confiesa. La experiencia en Tokio, aunque intensa y estresante, le ha dejado también un profundo impacto personal: «La atmósfera del concurso ha sido muy buena, pero lo he tenido que llevar con muchísima presión», explica. «Existir me provoca mucho estrés, la verdad», añade entre risas, consciente de la exigencia del camino que ha escogido, pero decidido a seguirlo sin vacilaciones: «Es exactamente lo que yo quería. Tocar forma parte del proceso educativo también. Me estresa, pero porque debería estresarme. Me preocupa tocar bien; si no, no me estresaría».

La victoria le abre ahora las puertas de una gira internacional de conciertos vinculados a la prestigiosa marca de pianos Shigeru Kawai, especialmente en Japón. «El premio más relevante son tours, conciertos, recitales… La idea es empezar a abrir el mercado japonés y que me traigan aquí en un futuro no muy lejano», explica. Al mismo tiempo, se prepara para iniciar una nueva etapa formativa en Nueva York, donde comenzará sus estudios en la Manhattan School of Music bajo la tutela del profesor Jerome Rose. «Tengo que ver lo que me depara Nueva York porque ya tengo un par de compromisos y conciertos allí. Estoy seguro de que allí encontraré nuevos proyectos», afirma con entusiasmo.

Su plan a medio plazo es ambicioso y realista a la vez: «Mi proyecto más importante es seguir con el repertorio. Quiero montar un programa nuevo, piezas nuevas. Es posible que para el año que viene o el siguiente me plantee otro gran concurso. Y mi meta última sería el Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin dentro de cinco años, en 2030. Esta edición no me lo planteé porque me parecía demasiado pronto, pero cuando tenga 22 esa posiblemente sea mi última meta en el mundo de los concursos».

El camino recorrido hasta Tokio ha sido largo pese a su juventud. «Lo más difícil son los 17 años que vienen antes. Y son necesarios para poder tocar así», reflexiona. «Es sangre, sudor y lágrimas. Y lo que me queda todavía». Pese a la exigencia, vive con ilusión el momento dulce que le ha regalado la música: «Ayer tuve uno de los pocos momentos de satisfacción absoluta, aunque eso es más circunstancial. Pero esa satisfacción, en una carrera musical, muy pocas veces se siente una cosa así. Cuando sale todo bien… Entonces estoy disfrutando mucho de estos días».

A Valladolid, su ciudad natal, le guarda un cariño sereno. «Hace relativamente poco tiempo tuve un compromiso con la OSCyL, que es una orquesta fantástica. Me imagino que en un futuro no muy lejano volveré a hacer algo más local, tanto en Madrid como en Valladolid. Pero de momento no tengo nada previsto. Mi idea es volver a casa por Navidad. Por lo menos. Y el resto del tiempo donde me llamen… donde tenga que estar. Donde se me quiera».

Elegante, directo, con una madurez inusual para su edad y una determinación sin fisuras, Guillermo ha logrado que su música no solo suene, sino que emocione. «No sé si de forma perfecta, pero que la música suene. Así de sencillo. Bueno, sencillo es terriblemente complicado…», dice, consciente del nivel de exigencia que impone el arte que ha elegido. Y lo resume todo con una frase que podría ser lema de vida: «Por lo menos mejor que ayer, y ya me doy por un canto en los dientes».

El reconocimiento recibido por el joven vallisoletano no es fruto de la casualidad ni de un golpe de suerte, sino del resultado de una trayectoria forjada con disciplina, pasión y un talento desbordante. Formado en el Conservatorio Profesional de Música de Valladolid, donde ya despuntaba desde los primeros cursos, Guillermo ha ido cosechando una trayectoria marcada por la excelencia. Con ocho años ofreció su primer recital tras comenzar sus clases de piano y debutó como solista con orquesta con el concierto nº3 de Beethoven a los once. En el año 2021 grabó su primer disco con piezas de Liszt, Schumann y Chopin y recientemente ganó el concurso Jeune Chopin en Suiza.

A lo largo de su formación ha sido alumno de algunos de los más reputados docentes de piano de Castilla y León y ha participado en cursos internacionales, donde ha consolidado una técnica impecable y una sensibilidad interpretativa poco habitual para su edad. En la actualidad, recibe clases de Galina Eguiazárova -quien ocupó una cátedra de piano en la Escuela Superior de Música Reina Sofía-, y de Martín García García, reciente ganador del bronce en el XVIII Concurso Internacional de Piano Chopin. También ha recibido clases magistrales de figuras de la talla de Josep Colom, Joaquín Soriano, Ana Guijarro y Pavel Gililov, y ha sido becado en varios campus en España, Italia y EEUU.

En su repertorio Guillermo tiene seis conciertos para piano con orquesta, diez piezas de música de cámara y multitud de piezas de prácticamente todos los compositores clásicos. Ha tocado con la OSCYL (Orquesta de Castilla y León) en el Centro Cultural Miguel Delibes, con la JOL (Joven Orquesta de León) en dos ocasiones en el Auditorio de León, con la orquesta Orphei Pernik de Bulgary en Pernik y Sofía también en dos ocasiones, con la Orquesta los Talentos Partytura Consort en el Auditorio Nacional y con la orquesta Filarmónica de Málaga en el Auditorio Edgar Neville de Málaga.

Otros lugares que el joven vallisoletano ha deslumbrado con su talento han sido Nueva York, Orlando, Lausanne, y festivales como ‘Cap Roig’ junto a Ainhoa Arteta y Andrés Salado, ‘Festival dell’Alto Adige’ en Dobbiaco, ‘Madrid Piano City’ en el auditorio Conde Duque, ‘Jesús López Cobos’ en el teatro LaTorre de Toro, ‘Las Piedras cantan’ en León y Aguilar de Campoo, ‘MUSEG’ en Segovia...

Además, como solista con orquesta debutó en el Auditorio Nacional de la mano del premiado director Ramón Torrelledó, en Málaga con la Orquesta Filarmónica de Málaga, en Sofía en dos ocasiones con la Orquesta de Cuerda de Pernik, y en el Auditorio Ciudad de León con la JOL también en dos ocasiones. Precisamente fue en el Auditorio de León donde, con 11 años, interpretó su primer concierto para piano con orquesta: el concierto N. 3 de Beethoven. El 21 de noviembre Hernández tocará un recital en el Auditorio Nacional en Madrid.

En su infancia, Hernández ganó varios concursos de piano celebrados en España, entre los que merece mención el certamen de jóvenes intérpretes Ciudad de Estepona, y también obtuvo éxitos en concursos internacionales como el primer premio en el concurso internacional de Pernik en Bulgaria, una segunda posición en el concurso César Frank en Bruselas, y una plaza en la semifinal del Nutcracker en Moscú.

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