La vallisoletana Lucía Miranda dirige a la aclamada La Baldufa en una obra sobre guerra y diálogo
La directora y dramaturga de Valladolid se pone al frente de la compañía, ganadora del Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud, para estrenar 'Fantasmas de guerra'

Imagen provisional de un ensayo del espectáculo.
Un nuevo reto para la directora de escena y dramaturga vallisoletana Lucía Miranda (1982), que el pasado mes de enero llevaba por primera vez a un escenario el clásico de Carmen Martín Gaite Caperucita en Manhattan con una producción de La Abadía. El próximo mes de octubre, la autora de espectáculos como Nora, 1959 o De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez estrenará su primer montaje familiar. Y lo hará guiando a una compañía con casi 30 años de historia, y reconocida en 2020 con el Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud: La Baldufa.
Miranda dirige Fantasmas de guerra, una comedia con música en directo y títeres coescrita junto a los integrantes de la compañía catalana – Enric Blasi, Emiliano Pardo, Carles Pijuan–, a partir del libro Érem feres: diaris personals de combatents a la Guerra Civil (Éramos fieras: diarios personales de combatientes en la Guerra Civil), del historiador Oriol Riart.
«Hace dos años me llamó Enric y me dijo que habían pensado en mí para dirigir su próximo espectáculo. A mí me encanta su trabajo. Y acababa de llevar a mi hija a ver La fábula de la ardilla, que la impactó muchísimo, porque habla de la muerte con mucha inteligencia y valentía...», evoca Miranda, en declaraciones a este diario, recordando el origen de un proyecto coproducido por la Fira Mediterrània de Manresa, el Laboratorio de las Artes de Valladolid y Transversal Red de Actividades Culturales.
Sus Fantasmas de guerra saltarán a escena para hablar de diálogo, y de su ausencia en los conflictos. «Me interesaba mucho que quisieran hablar de la Guerra Civil a los niños, y hacerlo con ese enfoque», explica la vallisoletana. A partir de los diarios de combatientes de ambos bandos crean una historia de ficción en torno a tres amigos que han de combatir. Lo harán en distintos bandos. Sus sufrimientos y amarguras serán similares.

La directora de escena y dramaturga vallisoletana
Trabajando con el lenguaje del clown, la historia planteará un viaje en el tiempo que arrancará evocando la guerra, como en un flash back, y seguirá con el encuentro de dos de los amigos en una residencia de ancianos, para concluir –en «la parte más loca y divertida»– con la aparición fantasmagórica de los protagonistas.
Durante la preparación del espectáculo, La Baldufa realizó por primera vez talleres con niños a petición de Lucía Miranda. «Llevan mucho tiempo haciendo espectáculos familiares, pero nunca habían trabajado con niños. Yo les propuse que los llevaran a su sala. Las cosas más locas del espectáculo provienen de sus ideas. Me llamaron porque les interesaba mi experiencia con el teatro documental, con la mediación; también porque querían que hubiera una mujer hablando de la guerra», reflexiona la autora de Casa y Alicias buscan maravillas, que el próximo mes de mayo estrenará con su compañía Cross Border Las últimas, en el Centro Dramático Nacional.
Admite la dramaturga que nunca se ha sentido cómoda con las películas de guerra, tan violentas, tan llenas de testosterona. «No me siento representada en esas historias; no soy su target. También por eso La Baldufa quería que una mujer dirigiera este espectáculo, para poder llegar también a las niñas», subraya Miranda. Todo un reto –como también lo fue, dice, trabajar por primera vez con un elenco completamente masculino–. «Ha sido clave la figura de la madre: las madres de los combatientes, la madre patria», explica la vallisoletana. «En uno de los diarios encontramos un fragmento que a mí me emocionó mucho. Hablaba de una madre que había aprendido a leer y a escribir para comunicarse con su hijo. No quería que las vecinas le escribieran las cartas.
La guerra tuvo ese poder, hizo que muchas mujeres en aquella época aprendieran a leer y a escribir, a ser autónomas, independientes. Me pareció clave y tiré de ese hilo», adelanta la dramaturga, que promete que será «un espectáculo muy divertido».