El Patio Herreriano de Valladolid brinda sus fondos al Reina Sofía y la Fundación Botín
Cederá óleos de la Colección Arte Contemporáneo para una retrospectiva sobre Maruja Mallo en Madrid y Santander

Dos de las obras de Mallo de la CAC, en el Patio Herreriano
En el 30 aniversario de la muerte de la artista, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y la Fundación Botín se dan la mano para levantar una retrospectiva dedicada a Ana María Gómez González, Maruja Mallo, pintora surrealista encuadrada en la Generación del 27, una de aquellas Sinsombrero que quisieron rebelarse ante su tiempo, como Remedios Varo, Delhy Tejero o Ángeles Santos, por circunscribirse al ámbito de las artes plásticas.
Las dos entidades organizarán la muestra Maruja Mallo, que se celebrará en sus respectivas sedes a lo largo de este 2025 y de 2026. Así, se podrá contemplar en Santander del 11 de abril al 14 de septiembre de este año, y en Madrid, del 7 de octubre al 16 de marzo.
La muestra reunirá un centenar de obras de Mallo (Vivero, Lugo, 1902 – Madrid, 1995), entre óleos sobre lienzo, cartón o tabla, trabajos sobre papel a lápiz, acuarelas, tintas, o una fotografía de la Fundación Gregorio Prieto en la que aparece la artista, en una verbena de Madrid, junto al pintor manchego y a la escritora vallisoletana Rosa Chacel.
En ambas sedes podrán verse cuatro obras procedentes de los fondos de la Colección Arte Contemporáneo que custodia el Museo Patio Herreriano de Valladolid, según han confirmado desde el espacio a este diario. Son dos óleos propiedad de Zara España S.A. y otros dos óleos propiedad de Técnicas Reunidas S.A.
Así, en la retrospectiva, procedentes del MPH, se podrá contemplar Oro (Retrato bidimensional), óleo sobre lienzo pegado a tabla realizado durante la estancia de la artista en Argentina, en los años cuarenta y cincuenta. «Maruja Mallo exalta la belleza femenina en su plenitud y, al mismo tiempo, la añoranza de una nueva humanidad. Los rasgos fisionómicos están definidos con estática monumentalidad, heredera de series de los años treinta, como La religión del trabajo, o Arquitectura humana. En sus Retratos bidimensionales, Maruja Mallo se propone una imagen fuertemente estructurada, fundamentada en un dibujo preciso y en un sentido de la forma geometrizada y arquitectónica», explican desde el Museo Patio Herreriano. «En estos rostros de sentido plástico estilizado y rotundo, destacan las miradas hipnóticas que Ramón Gómez de la Serna calificara de ‘ventanas de ojos hacia las galerías de almas’», recuerdan desde el MPH.
Bajo esas premisas la artista también pintó su Retrato de mujer negra, el otro óleo sobre lienzo de Técnicas Reunidas que se podrá ver en Santander y Madrid.
En la retrospectivas también se exhibirán dos Máscaras, también fruto de su estancia en Argentina, país que acogió a la creadora después de que ésta tuviera que abandonar España, en plena Guerra Civil, iniciando un largo exilio. «Aquí -como en algunas otras piezas de esta misma serie-, las máscaras se recortan sobre una playa en la que aparecen también figuras humanas muy estilizadas, similares al tipo físico de sus Atletas. La referencia al océano –las playas de Chile y Uruguay–, aparece con frecuencia en la obra desarrollada en esos años. El contenido evocador del mar y la tierra se unen aquí a un enigmático ritual sugerido por las máscaras que, como señala Francisco Rivas, están inspiradas por el interés de la artista por los cultos sincréticos americanos, y por la continua y fascinante revelación que supone para ella América», explican desde el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano.

Retrato de mujer negra
Retrato de mujer negra

Oro
Oro

'Máscaras'
Máscaras

Máscaras