Diario de Valladolid

Lucía Miranda lleva a Carmen Martín Gaite a las tablas del Teatro de La Abadía

La directora y dramaturga vallisoletana estrena mañana en Madrid, con Carolina Yuste en el papel de Sara Allen, su ‘Caperucita en Manhattan’

Una imagen promocional del espectáculo, con Carolina Yuste

Una imagen promocional del espectáculo, con Carolina YusteDominik Valvo - LA ABADÍA

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El Teatro de La Abadía estrena mañana Caperucita en Manhattan, la adaptación a las tablas de la novela de Carmen Martín Gaite, en el año en que se conmemora el centenario del nacimiento de la salmantina. El montaje, que permanecerá en cartel todo un mes, lleva la firma de la dramaturga y directora de escena vallisoletana Lucía Miranda.

Y es que la responsable de la compañía The Cross Border Proyect, y de montajes como Perdidos en Nunca Jamás o Alicias buscan Maravillas, recibió la invitación de Juan Mayorga a levantar un espectáculo para La Abadía. «Me dio carta blanca, me invitó a hacer lo que quisiera, ya fuese un texto mío o una adaptación», evoca la vallisoletana en declaraciones a este diario. Lo tuvo claro: era el momento de hacer realidad un sueño.

«La novela habla de la libertad, de cómo hacemos uso de ella, de lo difícil que es, desde el mundo de los adultos, decidir hasta dónde damos esa libertad, y de cómo los menores la toman. Ella quiere ser más libre de lo que en casa la dejan, y se escapa, y hace su viaje particular a lo Alicia en el País de las Maravillas», explica la responsable de Nora, 1959.

Y ahí está la pequeña Sara Allen, hija de fontanero y de una cuidadora de ancianos y nieta de una casi olvidada cantante de Music Hall, que ha nutrido su imaginario leyendo Robinson Crusoe, Caperucita Roja o Alicia en el País de las Maravillas, soñando despierta con llegar a Manhattan para escapar de la ‘nube densa de cemento y vulgaridad’ que conforma su escenario diario.

Una imagen del espectáculo, en un ensayo.

Una imagen del espectáculo, en un ensayo.Dominik Valvo

Y con ese soñar despierta se identifica Lucía Miranda, que admite que desde que empezó a hacer teatro ya quiso llevar a las tablas la novela de Martín Gaite. «Desde niña me he identificado con ella. Y yo no he tenido unos padres como los de Sara. En mi casa siempre han favorecido los libros y los viajes, pero justamente eso genera ansias de libertad, de viajar más, de conocer más, de vivir aventuras», explica la directora que, por azares del destino, en algún momento de su vida, sin buscarlo, hizo su camino sobre las huellas que dejó la ganadora del Premio Nadal, como cuando con 24 años Miranda ejerció de lectora de español en el Vassar College de Nueva York, donde la autora de Entre visillos había impartido también clases en los años 80, durante una estancia en EEUU, tras la muerte de su hija, en la que escribiría su Caperucita en Manhattan. Allí, en la ciudad neoyorquina de Poughkeepsie, la directora de escena tuvo como alumna a la auténtica Sara Allen, la hija de la traductora al inglés de las obras de Martín Gaite.

Lucía Miranda

Lucía MirandaDominik Valvo - LA ABADÍA

Hoy, sin embargo, la directora de espectáculos como ¿Qué hacemos con la abuela? o La chica que soñaba, ya no es la joven que descubrió las andanzas de Sara, sus encuentros con la sabia vagabunda Miss Lunatic, que tiene su hogar en la Estatua de la Libertad, o con Edgar Woolf, el Señor de las Tartas. Convertida en madre, su lectura resuena de otro modo en su cabeza. «Ahora pienso más en la madre y en la abuela. Pienso más en hasta dónde doy libertad, en si estoy cortando su capacidad creativa, en si le estoy metiendo el miedo en el cuerpo cuando le digo que no hable con extraños como sí hace Sara cuando se encuentra con la mendiga. ¿Dónde está el límite?. La novela, hoy, me pone en conflicto», admite Miranda.

Y hay, añade, otra lectura, la que hace de adulta al descubrir que Carmen Martín Gaite escribió su novela a la muerte de su hija, drogodependiente, cuando esta contaba con 28 años. «Cayó en depresión, estuvo unos años sin escribir ficción y esta Caperucita fue lo primero que hizo. Es, justamente, una historia entre una persona mayor y una niña que, al final, desaparece, no se sabe dónde», explica la vallisoletana.

¿Cómo evocar la ciudad de los rascacielos en escena? ¿Cómo mezclar Salamanca con Nueva York? Lucía Miranda echa mano de sus icónicas lavanderías callejeras –que bien pueden evocar con sus tambores las ventanas de unos bloques de viviendas, unas alcantarillas, unas bocas de metro...–, y fusiona jotas, panaderas o canciones gallegas de las que Martín Gaite era una apasionada, con música propia de las calles neoyorquinas.

Imagen promocional, con Miriam Montilla, Carmen Navarro y Mamen García.

Imagen promocional, con Miriam Montilla, Carmen Navarro y Mamen García.D. VALVO - LA ABADÍA

Carolina Yuste (Carmen y Lola, La infiltrada) dará vida a la protagonista y a la hija de Martín Gaite, Marta Sánchez Martín. Estará secundada por Mamen García, en el papel de Miss Lunatic y en el de la escritora; Miriam Montilla, en el de Vivian Allen y su madre Rebeca Little; Carmen Navarro, en la piel de todos los caracteres masculinos salvo el del Señor Lobo, a cargo del contrabajista Marcel Mihok. En total serán 21 personajes los que salgan a escena.

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