El Nacional de Escultura suma piezas al puzle del sepulcro de los Avellaneda
El Estado adquiere para Valladolid por 310.000 euros dos angelotes y un sillar del fragmentado monumento funerario de los padres del obispo de Tuy, realizados por Felipe Bigarny en el XVI

Detalle del negativo del sepulcro de los Avellaneda-Proaño, en la sacristía del hoy derruido monasterio soriano, hacia 1911-1917.
En 1933 llegó a Valladolid, procedente del desamortizado monasterio jerónimo de San Juan Bautista y Santa Catalina de Espeja (Soria), el sepulcro del arandino Diego de Avellaneda, obispo de Tuy: un monumento en jaspe, caliza y alabastro tallado por Felipe Bigarny en el siglo XVI. Cuando el antiguo Museo Provincial de Bellas Artes pasaba a convertirse, de la mano de Ricardo de Orueta, en Museo Nacional de Escultura, el Estado adquiría el citado conjunto por 40.000 pesetas para ser depositado en el Colegio de San Gregorio, que durante las guerras napoleónicas había perdido el sepulcro de su fundador, fray Alonso de Burgos.

Sepulcro de Diego de Avellaneda, en San Gregorio
En aquel momento llegó a plantearse también la llegada a Valladolid –por idéntico precio– de otro monumento funerario gemelo, el dedicado a los padres del que fuera virrey de Navarra y presidente de la Chancillería de Granada, Diego de Avellaneda e Isabel de Proaño, aunque este acabó en un oratorio privado en Alcalá de Henares para, finalmente, segregado en distintos fragmentos, terminar separado en manos de diversos propietarios, en colecciones de Madrid o Palma de Mallorca.
Este último conjunto estaba ubicado en el lado de la epístola de la capilla mayor, dedicada a San Juan Evangelista y Santa Catalina, en el citado monasterio soriano –tras su abandono, por el progresivo deterioro, su iglesia fue derribada en 1940–. Antes de ser nombrado obispo, Diego de Avellaneda había sido provisor del obispado de Osma, haciéndose en 1525 con el patronato de la citada capilla.

Negativo del sepulcro de los Avellaneda-Proaño, en la sacristía del hoy derruido monasterio soriano, hacia 1911-1917
Ahora, tras desembolsar 310.000 euros, el Estado ha adquirido dos esculturas de bulto redondo y vista frontal representando a dos putti (angelotes alados), y un elemento arquitectónico decorado con altorrelieves, con la imagen figurativa de una de las virtudes del difunto –la Fe, con la representación de un cáliz y una cruz– así como candelieri y elementos vegetales.
Las dos figuras infantiles formaban pareja sobre el entablamento del monumento funerario, localizándose a ambos lados del soporte del tondo de la Virgen con el Niño que se conserva desde hace más de veinte años en el Museo Nacional de Escultura; el sillar con la imagen de la Virtud formaba parte del alto basamento del monumento.

Virgen con el niño.
Al igual que el citado tondo, también han ido llegando en los últimos años al Colegio de San Gregorio un ángel tenante con el escudo de armas de los Avellaneda, una de las columnas que soportan el arco y una figura masculina portando un estandarte –compradas estas dos últimas en 2014, por 350.000 euros–.

Una de las esculturas del sepulcro de los Avellaneda-Proaño
Diego de Avellaneda cerró con Felipe Bigarny, en 1536, el acuerdo para realizar ambos sepulcros, que a la muerte del escultor, en 1542, no habían sido finalizados. Concluyó los trabajos Juan de Gómez un año después –durante la ejecución de los monumentos también participaron Enrique Maestriche y Pedro de Holanda–. En el conjunto de los padres, conforme a lo recogido en el contrato, se dispuso en el hueco central la efigie orante del padre arrodillado, de tamaño natural, dejando sin representar la figura de Isabel de Proaño.

Una de las tallas del sepulcro de los Avellaneda-Proaño
El pasado mes de enero los tres elementos escultóricos recién adquiridos por el Estado eran declarados Bien de Interés Cultural a propuesta de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid y, por lo tanto, inexportables. Según advertía en el boletín de la Real Academia de la Historia, de agosto de 2023, el Catedrático de Historia del Arte Fernando Marías Franco, no se puede «precisar en la actualidad la procedencia o localización actual de todos los fragmentos del dispersado sepulcro del caballero Diego de Avellaneda».