Diario de Valladolid

LA MALETA 'CÍRCULO'

Félix Sanz Sastre explora la piel de un barro ilusorio

«Ahora que parece que todo nace de un ordenador, reivindico el oficio, el trabajo en el taller», afirma

José Noriega y Félix Sanz Sastre, en La Maleta, junto a varios trabajos del segundo.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

José Noriega y Félix Sanz Sastre, en La Maleta, junto a varios trabajos del segundo.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Tras acoger en octubre la serie Ángulo recto, las orgánicas esculturas en acero pulido con las que José Noriega (1948) introducía su proyecto artístico junto a Félix Sanz Sastre (1962), Una habitación antigua, la Galería La Maleta le abre ahora las puertas a las vasijas y vasos del ceramista vallisoletano, con las que levanta Círculo, propuesta que completa ese «espacio común» levantado por ambos.

«El hecho de que José trabajara el acero y fuera tan monocromático, me daba pie a trabajar el círculo con una herramienta como el torno tradicional, referencia absoluta de ese universo circular, y con la policromía», explica Sanz en declaraciones a este diario, un artista que desde hace años se afana en reivindicar los oficios tradicionales como soporte de lenguaje contemporáneo –priva a sus piezas de cualquier sentido práctico, primando el deleite estético–.

Así, el artista se puso a desarrollar la idea del círculo: imperfecto, a veces, ora fino y delicado en los cuencos, ora grueso en los robustos vasos; círculos que se unen, que se empujan generando movimiento... En su desarrollo Sanz Sastre también se deja llevar por las distintas «paradojas» que encierra cada obra, en ocasiones de aspecto pétreo y macizo, pese a su ligereza real, un aspecto ‘cuestionado’ cuando el artista presiona con su manos la superficie exterior aún blanda, dejando pequeñas depresiones, imprimiendo la memoria de sus manos. En sus manos, el barro engaña, es ilusorio.

El círculo también está presente en los grafismos que recorren la superficie de las cerámicas, que cuando no son desbordados parecen enlazar las abstracciones azules, doradas, rojizas o verdosas con las que Sanz Sastre otorga piel a la obra, una piel que a veces el horno craquela, cuartea, y oscurece dejando su propia y caprichosa huella.

«Ahora que todo es virtual y parece que solo nace de ordenadores reivindico el oficio, el trabajo en el taller haciendo, descartando, volviendo a hacer... Ese es un camino inagotable. En cerámica la técnica condiciona. Llevo más de 30 años trabajando con ella y sé que me queda todo por aprender», reivindica uno de los últimos maestros del oficio.

Círculo permanecerá en La Maleta hasta el 5 de diciembre.

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