Laura Alcoba explica que aprender francés la «liberó» del «silencio» de su infancia
El vallisoletano David Galán ‘Redry’, joven fenómeno de la poesía actual y ganador del último Premio Espasa de Poesía con su voz esencial, concitó ayer a numerosos lectores en la caseta de firmas.-ICAL
Laura Alcoba es natural de La Plata (Argentina), donde residió hasta los diez años fecha en la que se trasladó con su familia a Francia, donde ha vivido desde entonces.
Pese a que puede parecer una «paradoja», ese segundo idioma la «liberó» del «silencio que arrastraba desde niña», según explicó ayer en la 52ª Feria del Libro de Valladolid, donde mantuvo un encuentro con la profesora de Filología Francesa de la Universidad de Valladolid, Belén Artuñedo.
«Cuando publiqué mi primer libro en 2007, La casa de los conejos, causó especial sorpresa en Argentina, pues se trataba de un relato de infancia que transcurría en Argentina basado en la memoria y sensaciones muy particulares», recordó
A su juicio, «los idiomas se pueden superponer». Al margen de la facilidad que puede encontrar a la hora de expresarse en francés pues aprendió el idioma a los diez años, la escritora franco-argentina consideró que el aprendizaje de otra lengua le permitió romper con el miedo hablar de sus vivencias «marcadas por la clandestinidad y el mandato del silencio» que le acompañó durante su infancia.
La casa de los conejos, su primer libro, transcurre en una casa en la que había una imprenta clandestina y después de que nos marchasen su madre y ella fue bombardeada y todos los que allí vivían fallecieron. «Estos recuerdos los tenía dentro, recobré la memoria, volví a Argentina para investigar y recobrar sensaciones y de ese viaje nació mi primer libro. Nació en francés y esta es la extrañeza», afirmó.
Justamente esa reflexión sobre la liberación que le supone hablar en francés de aquellas vivencias las aborda en el libro El azul de las abejas.