El TAC pisa calle y tira de humor y lirismo en sus reflexiones
La compañía belga Mossous-Bonté estrena ‘The great he-goat’, espectáculo basado en el Goya más oscuro
-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
El Festival de Teatro y Artes de Calle vivió ayer, al fin, su primera gran jornada urbana, con medio centenar de propuestas acordes con el espíritu primigenio de una cita que en las primeras cinco fechas de esta vigésima edición había ofrecido más paredes que asfalto. Y como si de un canto de sirena se tratase, los primeros espectadores fueron atraídos por el cante flamenco de la veterana Varuma Teatro, que ofreció su Saeta para transeúnte en un espacio tan singular como la plaza Wattemberg. Era la primera de cuatro entregas reunidas bajo el título de El síndrome de Stendhal, performances en torno a la vivencia del arte como algo corpóreo, sensitivo y tan íntimo como colectivo.
El cante –que también se hará hoy presente en propuestas como las del Grupo Coral Ausentes do Alentejo, a las 11.30 horas en la calle Santiago– sacó a la calle a unos espectadores que ya no la abandonarían para disfrutar, al fin, de teatro, de circo, de danza...
En ésas andaban quienes se asomaron a la ecléctica propuesta de los catalanes Iron Skulls Co. –hoy repiten, a las 13.30 horas, en el Archivo Municipal–, con la evocadora fuerza de su indumentaria levantando el espectáculo No sin mis huesos, mezcla de break y contemporánea para evocar al Cervantes preso en Argel, el soldado cautivo y frustrado que acabaría por sacar provecho de tan dura experiencia.
En la primera jornada del Encuentro Europeo de Escuelas de Circo, formaciones como Kicirke, Puntocero o Sincronacidas brindaron sus propuestas, algunas cargadas de humor, esencial en el OhLimpiadas de esta última compañía a cargo de las acróbatas Greta Marí y Mónica Suárez; otras, como la firmada por la segunda formación en ¿Y ahora qué?, más líricas en su mirada a una existencia frenética y cargada de condicionantes –ya lo advertía ayer en la plaza de Santa Ana la compañía de danza de Natxo Montero, que repite hoy a las 20.00 horas: contra las prisas y las obligaciones que nos animalizan, nada como el Barbecho humano–. Incluso los responsables de la escuela vallisoletana Nuevo Fielato salieron al encuentro del público para compartir sus saberes con Casting.
El TAC, claro, también ofreció espectáculos de sala como el estreno nacional en el LAVA del fantasmal, metafórico e impactante The great he-goat, espectáculo subyugante en el gesto y en el ritmo cargado de fondo de los belgas Mossoux-Bonté, muy del gusto del festival, que bebe de forma declarada del Goya más oscuro para hablar de esas mentes venenosas que, como una maldición, han lanzado a la humanidad, a lo largo de la historia, a una espiral de violencia ciega.
Con menos intensidad pero mucho humor surrealista, buscando la complicidad con el espectador, el argentino Adrián Schvarzstein y Jurate Sirvyte-Rukstele propusieron un canto a ese viaje, a veces absurdo y casi siempre sorprendente, que es la vida.