RUBÉN MARRÓN / GUITARRISTA DE ARIZONA BABY
«Teníamos ganas de caña, de aprovechar el momento»
Después de cuatro años de silencio discográfico, los vallisoletanos vuelven a la carretera con ‘Sonora’, trabajo que presentarán el día 28 en el LAVA en el que claman contra las imposturas

-JUAN PÉREZ FAJARDO
Un disparo en mitad de la frente, sin tiempo casi para desenfundar. Make believe. ‘A dónde debería ir, que debería hacer, ahora que parece que el final está cerca...’. Tras cuatro años de silencio discográfico, Arizona Baby regresa a la carretera polvorienta con nuevas canciones. Javier Vielva, Rubén Marrón y Guille Aragón mutados en una suerte de apóstoles del rock, dispuestos a alzar la voz en el desierto, disparando ritmos contagiosos y frases furiosas, trayendo consigo el eco de voces y sonidos lejanos en el espacio y el tiempo.
La banda vallisoletana presentará el próximo viernes, 28 de diciembre, su quinto disco de estudio, Sonora (Subterfuge), grabado en La Mina (Sevilla), Dobro (Valladolid) y ReviRock (Madrid). Será en el Laboratorio de las Artes a partir de las 22.00 horas.
Pregunta.- Reivindican en este disco el ser uno mismo, en unos tiempos de impostura generalizada como el que sugieren desde un inicio con Make believe.
Respuesta.- Nosotros empezamos haciendo la música que nos gustaba, la que habíamos escuchado siempre. Y es lo que seguimos haciendo. Hubo un tiempo, cuando lanzamos Second to none con Subterfuge, que parecía que a mucha gente le gustaba lo que hacíamos... Aunque parece que eso se ha enfriado lo que hacemos es lo que a nosotros nos gustaría escuchar. Somos lo más sinceros que podemos, con nosotros mismos y con nuestro público. Haya más o menos gente en nuestros conciertos, pasamos de las modas.
P.– En FTW (Fuck the world) hablan de esa gente que no para de decir cómo hay que vivir y actuar. Y en Erase all the lines defienden que uno no debería tratar de agradar a todo el mundo ¿Se paga un precio cuando uno es un espíritu libre?
R.– Al final uno ha de hacer lo que más le gusta. Vemos todos los días en los medios a una parte del mundo diciéndole a la otra cómo debe actuar, o enfadándose u ofendiéndose con quienes no se comportan como a ellos les parece... Hay que ser coherentes, tanto en la música como en la vida, no puedes hacer otra cosa; si no lo eres ya sabrás el precio que te va a costar en el futuro.
P.– ‘Te he visto ahogándote en una piscina de acordes. Te he visto sin aliento en el valle del ritmo’, cantan en Keep yourself to yourself. ¿Es más fácil mantener el espíritu con proyectos paralelos como Corizonas o, en el caso de Javier Vielva, El Meister?
R.– Esos proyectos sirven para descomprimir un poco, para no hacer continuamente lo mismo. Vivir de la música es de lo más complicado, así que está muy bien esa dinámica de componer para Arizona Baby y salir de gira con el disco, para cambiar luego de aires con Corizonas, o lanzar un proyecto en solitario como El Meister, de Javier, que es un tío que no puede parar.
Keep yourself to yourself también habla de guardarnos las opiniones. Sobre todo ahora, con todas las redes sociales y con los grupos de wasap... ¡No necesito saber todo de tu vida, tu opinión sobre todas las cosas! Los músicos están perdiendo el misterio contando en las redes hasta lo que desayunan.
P.– ¿Canciones como Devilish minds hacen de Sonora un disco más cañero que Secret fires?
R.– Sí. Teníamos grabadas 18 canciones y hemos sacado una docena. Algunos descartes hubieran hecho un disco con otro matiz. En Secret fires, por ejemplo, había algunas baladas al uso, y en esta ocasión hemos preferido no meterlas, sobre todo en la última tanda de grabación, en Sevilla, que nos hizo replantearnos un poco la dirección.
Nos ha salido un disco más rockero porque nos apetecía, pensando también en lo que iba a venir con los directos. Teníamos ganas de caña, de aprovechar este momento tan bueno en el que estamos los tres.
P.– Guille Aragón compone y canta un tema, se marcan una canción de 14 minutos que ya de por sí es como de otra época... ¿Son frutos también de ese deseo de disfrutar del momento?
R.– Es que sentimos que es nuestro mejor momento. Nos entendemos muy bien: la gira de Secret fires fue genial, hubo mucha improvisación en el escenario, a veces con pasajes muy largos, y queríamos plasmarlo en el disco.
P.– Qué veremos en el concierto del LAVA.
R.– El grueso del concierto serán los temas de Sonora, porque siempre que sacamos disco nos gusta tocar todas las canciones. Está claro que el de Valladolid ha de ser especial, porque hace muchos que no tocamos aquí y tenemos muchas ganas de hacerlo. Tenemos que recuperar canciones que la gente quiere volver a escuchar también, alguna joyita de los discos anteriores.