Diario de Valladolid

Carmen del Río Bravo condensa la vida en ‘la casa de ellos’

Carmen del Río Bravo posa con un ejemplar de ‘La casa de ellos’.-LOSTAU

Carmen del Río Bravo posa con un ejemplar de ‘La casa de ellos’.-LOSTAU

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Es una de esas nuevas voces que en el último lustro ha ido haciéndose un hueco en la escena literaria con ‘Susurros a pleno pulmón’, desgranando sus versos aquí y allá ‘Mientras la ciudad duerme’, en tantas y tantas citas literarias como se suceden en Valladolid a lo largo del año. Es Carmen del Río Bravo, que de la mano de la Editorial Páramo acaba de lanzar su primer libro de relatos: La casa de ellos.

La autora del No ardo, me oxido, me he pasado a la combustión lenta (editorial Baile del Sol) reúne cerca de 40 narraciones apegadas al desasosiego, a la desesperanza, al amor adolescente sin barreras, a las despedidas… A la vida, en definitiva. Y a la muerte.

Lo cotidiano conforma la materia literaria con la que construye La casa de ellos. «Lo que se escucha, lo que se ve, lo que pasa alimenta mi escritura. Incluso en los relatos de carácter más fantástico aparecen unos personajes tan de carne y hueso como los demás. Quienes viven en esas páginas son gente que ves, que conoces», reconoce la autora, que ha participado en publicaciones colectivas como She was so bad (Aloha) o Antología de las jornadas de poesía ‘Tradición y modernidad’ (Páramo).

Narraciones que comparten, en muchos casos, un humor absurdo, ácido, incluso en las situaciones más difíciles, cuando uno ve el final como la única salida. «Me encanta el humor que nace de contar lo que pasa desde un punto de vista ‘esquinado’, resignado, como lectora y como escritora», subraya.

Discusiones de pareja, amantes que se despiden, flirteos que acaban de la manera más humillante posible, sucesos que sobresaltan al transeúnte, la soledad agravada de quien se ve encerrado en su propia casa y en sus propias limitaciones... Tantas historias cercanas como lectores pueden verse identificados en ellas. «Necesito escribir de cosas que siento reales, cercanas», justifica Del Río Bravo.

Tan real como la violencia machista, por ejemplo, que aborda en un relato que urde con los hilos del género negro. «Comenzó siendo un ejercicio de reflexión sobre los límites. ¿Por qué alguien aguanta gritos constantes en su hogar o en el trabajo? Hasta que un día alguien dice no, de forma brutal y hasta desproporcionada. Me gustó escribirlo por el giro final», celebra Carmen del Río.

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