El nuevo año entra por la puerta mágica del Ilusionismo
Seis magos sorprenden con sus trucos, espectáculos visuales, apariciones y transformaciones

Bastrakov, arriba, durante su número en el que combina el ilusionismo con el folclore ruso.-J.M. LOSTAU
Cuando apenas quedan dos días para que los tres Magos de Oriente desembarquen en Valladolid con sus carrozas cargadas de regalos, ayer otros seis magos procedentes de Francia, Italia, China, Rusia y Estados Unidos adelantaron por unas horas la noche más mágica del año. Shezan, Nestor Hato, Bastrakov, James Dimmare, Huang Zheng y Marc Metral llenaron de ilusión y sorpresas el teatro Calderón con sus trucos, apariciones y desapariciones, transformaciones e increíbles malabares.
Ellos fueron capaces de hacer posible lo imposible ante un público entregado desde el primer momento gracias, en buena medida, al humor, dominio del doble lenguaje y enorme complicidad con los espectadores de Isaac Jurado, el maestro de ceremonias. Él fue el encargado de introducir los diferentes números y presentar a los artistas que participaron en la gala ‘Vive la magia’ y que sorprendieron con todo tipo de trucos y efectos mágicos y una gran puesta en escena. Y es que, como dice Juan Mayoral, director artístico del espectáculo, «aunque el truco es importante, también lo es el envoltorio». El italiano Shezan fue el encargado de alzar el telón trasladando a los espectadores al universo fantástico del cuento de Aladino. Cuando toda la esperanza parecía perdida... alguien frota la lámpara y sucede lo inesperado. Una mezcla de artes antiguas, sueños oníricos y malabarismos en una suerte de cuento de hadas con mil y una notas.
También el francés Nestor Hato conquistó a los espectadores con una magia colorista, dinámica y emocionante y con una de las disciplinas más complicadas: la manipulación. Y mientras el maestro de las sorpresas, el estadounidense James Dimmare, jugaba con palomas y periquitos, el francés Marc Metral lo hacía con la perrita Wendy dotándola de voz pero también de alma.
Los efectos mágicos de Huang Zheng sirvieron como hilo conductor para iniciar un apasionante viaje desde la china milenaria hasta las raíces más puras del flamenco, un cóctel novedoso como fue también el número del ruso Bastrakov combinando el ilusionismo con el folclore de su país con una puesta en escena de fuerte carga visual y muy colorista.
Magia, humor, mímica, sueños, danza y música se aunaron en una gala que este año cumple su cuarta edición. Porque la magia, apunta Mayoral, «además de sorprender también debe emocionar y tocar el corazón».