‘Juana de Aizpuru. Extracto de una Colección’ ‘hasta el 11 de marzo en las salas 3,4,5 y 8
El Herreriano exhibe las pasiones artísticas de Aizpuru
El Museo reúne un centenar de obras de la galerista de artistas como García-Álix, García Rodero o Gonnord

El fotógrafo leonés Alberto García-Álix, ayer, junto a su autorretrato expuesto en la sala 3 del Museo Patio Herrerianio.-J. M. LOSTAU
Son ‘trocitos’ de su vida. Piezas fundamentales para conocer las preferencias y pasiones de Juana Aizpuru, una de las mayores coleccionistas de arte, que desde ayer y hasta el próximo 11 de marzo pueden visitarse en el Museo Patio Herreriano. Una muestra compuesta por un centenar de obras de una treintena de artistas con los que esta «mecenas de la cultura y visionaria del arte», como la definió la concejala de Cultura, Ana Redondo, ha trabajado desde los años ochenta y que visibilizan el eclecticismo del arte contemporáneo a través de un amplio abanico de lenguajes técnicos y estéticos.
Son ‘sus’ artistas. Juana de Aizpuru lo demostró ayer recorriendo las cuatro salas que albergan sus piezas poniendo de manifiesto el cariño que tiene a todas ellas. «Es hermosísimo, tiene una fuerza tremenda. Parece que su cabeza es humana», decía refiriéndose a un perro inmortalizado por la cámara del fotógrafo Alberto García-Álix, que ayer quiso sumarse junto a otros artistas al homenaje que el Museo Herreriano rindió a la galerista vallisoletana con esta exposición. Obras que reflejan su visión ecléctica del arte contemporáneo y que se distribuyen por las salas 3, 4, 5 y 8 bajo las firmas de Pilar Albarracín, Miguel Ángel Campano, Luis Claramunt, Jordi Colomer, Fernando Sánchez Castillo, Dora García, Alberto García-Álix, Cristina García Rodero, Cristina Lucas, Rogelio López Cuenca, Federico Guzmán, Miroslaw Balka, Tim Parchikov, Markus Oehlen, Albert Oehlen o Pierre Gonnord, entre otros. Piezas, según destacó la comisaria e hija de la galerista, Margarita Aizpuru, muy «implicadas» con la contemporaneidad.
Junto a las impactantes fotografías de Álix, García Rodero o del transgresor Andrés Serrano, Pilar Albarracín sorprende por su contundencia formal, plástica y conceptual con una olla exprés con pitido incluido que cocina una mano y con una ristra de chorizos perfectamente confeccionados con terciopelo rojo perteneciente a su serie Lujo ibérico. También lo hace Dora García convirtiendo 2.000 libros en objetos decorativos o Jordi Colomer con un collage realizado con revistas de arte.
Rogelio López Cuenca, por su parte, está presente con una colección de carteles alusivos a México 68, Tiananmén 89 y Sarajevo 94 y Pedro Cabrita con una vanguardista instalación metálica en la que juega con cables y focos halógenos. En el claustro, Markus Oehlen exhibe una serie de esculturas de gran formato realizadas en poliespan y cuerdas pintadas. Y es que para Juana Aizpuru, «adquirir las obras de todos los artistas con los que he trabajado y he mantenido un vínculo muy estrecho es la mejor forma de disfrutar de ellas».