FOTOGRAFÍA GALARDÓN
Ángel Marcos y su búsqueda de las imágenes «vibrantes»
El fotógrafo de Medina del Campo recoge hoy el Premio Provincia de Valladolid a la Trayectoria Artística

Ángel Marcos en el teatro Zorrilla, donde hoy recogerá el Premio a su Trayectoria Artística.-PABLO REQUEJO/PHOTOGENIC
Quizá fue su madre la ‘culpable’ de que este año la Diputación le haya galardonado con el Premio Provincia de Valladolid a la Trayectoria Artística. Fue ella quien le regaló su primera cámara fotográfica:una Nerasport de 120 milímetros que obtuvo con una cartilla de puntos promocionada por un supermercado de Medina del Campo. Con ella y con un carrete en blanco y negro hizo sus primeras fotografías a su sobrina. Fue así como Ángel Marcos comenzó a hacer fotografías «sin ningún afán consciente de lo que hacía», recuerda. Hoy sus fotografías están presentes en museos y galerías de arte de medio mundo y decenas de publicaciones jalonan su trayectoria.
Esta tarde recogerá en el teatro Zorrilla un galardón que reconoce su «importante y dilatada trayectoria artística en constante innovación llevando el nombre de la provincia de Valladolid a los más relevantes eventos culturales internacionales», según recoge el fallo del jurado. Lo recibirá «con un enorme agradecimiento», aunque «me preocupa que llegue cuando ya tengo una edad», bromea.
Nacido en Medina del Campo en 1955, comenzó realizando fotografía publicitaria «formándome como podía ya que aquí nadie te enseñaba nada». Un trabajo sobre el teatro Calderón en el año 1977 marcó un punto de inflexión en su carrera y decidió «que tenía que dedicarme de una manera activa a esto del arte», dice. Poco a poco fue centrándose en una actividad «muy exigente» y que ha desarrollado en gran parte fuera de Valladolid. Cargado con su cámara ha recorrido más de medio mundo inmortalizando las calles y gentes de Nueva York, Shanghai, La Habana... Reconoce, no obstante, que esté donde esté, «nunca me olvido de Valladolid» y que si tuviera que elegir algún trabajo, «me quedo con el proyecto que hice en los barrios de Las Tudas y de La Mota de Medina del Campo», que llevó a la 55 Bienal de Venecia
Un incansable viajero «pero tardío». La primera vez que salió de Medina del Campo tenía once años y fue para acudir a la Feria de Valladolid. La segunda, con 18, y su destino un camping en Béjar. «Luego descubrí el placer de viajar. Es la mejor manera de conocer lo que se hace en el mundo». Y es que tiene muy presente una frase que le dijo Javier Maderuelo: ‘No intentes nunca inventar una bicicleta porque ya está inventada’.
Sus fotografías invitan a reflexionar «no puedo evitarlo, pero procuro no encasillarme», dice. Él mismo reconoce que no hace fotografía documental. «No hago reportaje, mi intención se centra en la constante oferta de pensamientos a través de las imágenes, ofrecer emociones no necesariamente regladas».
Ha retratado paisajes urbanos, sus calles, sus gentes y capturado miles de historias. La realidad contemporánea y el drama de la emigración tampoco se ha escapado de su objetivo como demuestra La mar negra, una serie con rostros captados en Senegal. «Emigrar es dejar de ver, quizá para siempre, lo que nos era tan conocido, abandonar el presente en la nebulosa de un futuro por hacer».
Defiende que cualquier actividad artística o de pensamiento «pueden contribuir a cambiar lo que ocurre» y que «la mayor revolución que puede hacer cambiar el mundo» es la de aquellos que «hacen un esfuerzo por mirar, por pensar, por entender, por reflexionar».
Y es que a la hora de abrir los ojos y apretar el disparador, Ángel Marcos busca aquellas imágenes «que me produzcan escalofríos, que produzcan una sensación de vibración en el cuerpo».