Libro ‘Castilla’
Navia ‘escribe’ con imágenes la Castilla de Delibes
Homenajea al autor en una nueva versión con fotografías de ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’

El fotógrafo José Manuel Navia,ayer, durante la presentación de su libro.-MIGUEL ANGEL SANTOS (PHOTOGENIC)
El fotógrafo José Manuel Navia (Madrid, 1957) rinde homenaje a Miguel Delibes en una nueva versión de Viejas historias de Castilla la Vieja, un libro que el autor vallisoletano publicó en 1960 y que siempre reconoció como una de sus obras más queridas. Bajo el sello de la editorial Ken, Navia capta a través de una treintena de fotografías los paisajes que tan bien supo evocar Miguel Delibes con sus palabras.
Paisajes físicos, pero también humanos. Y es que, como siempre decía Delibes, «de qué sirve proteger el paisaje si no protegemos a sus habitantes. De qué sirve el paisaje, si desaparecen las personas que le dieron el nombre».
Un fenómeno, el de la despoblación, que ya anticipó Delibes hace más de medio siglo. Ahora, Navia rastrea esa huella que el paso del tiempo ha ido dejando en el paisaje, «cuando el fenómeno de la despoblación ha tocado fondo». Sus fotografías captan los campos de Castilla, pero también el sentir de sus moradores. «Si el paisaje no lo mira el hombre no es paisaje, es simplemente territorio. Es la mirada humana la que convierte el territorio en paisaje», reflexiona Navia.
La mayor parte de las fotografías han sido tomadas entre los Montes Torozos de Valladolid y la comarca zamorana de Tierra de Pan durante el otoño de 2016, pero también incluye otras realizadas años antes.
«Siempre me apasionó Castilla. La llanura es un territorio donde nada es gratuito y cada elemento cobra un valor importantísimo. Su luz cristalina, transparente y cambiante dibuja la realidad de una manera muy especial».
Además de homenajear a Miguel Delibes, Navia también rinde su particular tributo a uno de sus maestros: Ramón Masats. «Él fue el primero que hizo una serie de fotografías para ilustrar este libro en una colección maravillosa que se llamaba ‘Palabra e imagen’». Y es que Viejas historias de Castilla la Vieja vio la luz con el escueto título Castilla en 1960. Una edición muy pequeña, de tan solo 150 ejemplares. Cuatro años después, recibiría su título definitivo con imágenes de Masats. Ahora, es Navia el que se ‘contamina’ de los relatos de Delibes y juega con sus fotografías como el escritor hizo con sus palabras. «En vez de escribir con palabras, escribo con imágenes», dice.
Retrata la historia, desempolva los recuerdos de esa Vieja Castilla. Sus campos ocres, sus palomares, el polvo de la trilla y sus casas de adobe. Sus iglesias, cementerios y ermitas. Pero también la Castilla más actual. Las tardes de José, Félix y Jandro a los que Navia ha inmortalizado en el bar ‘La Pacheca’ de Malva (Zamora) o a Trinidad, Cristina y Victoria descansando en una calle de Tordehumos, donde el tiempo parece detenido desde hace muchos años. Envueltas en un halo de melancolía y en una atmósfera de desolación, sus fotografías remiten a la soledad, al abandono y a la nostalgia de un territorio cada vez más despoblado por un progreso que ‘invita’ al hombre a abandonar su terruño, como hizo Isidoro, el protagonista surgido de la pluma de Delibes que tenía «el pueblo en la cara».
Navia sigue la estela del escritor y toca la fibra. Sus fotografías sirven como vehículo para transmitir un universo castellano condenado a la despoblación y al abandono. «Cuando te acercas a la gente te das cuenta de que llevan toda su vida retratada en el rostro». Unos rostros que están «cincelados por el paisaje» y que arrastran unas historias «que resumen las de los que se han ido». Son como «pequeños atlantes» que llevan a sus espaldas «todo el peso del mundo».