Diario de Valladolid

PUBLICACIÓN ‘EL ARTE DE CONTAR’, ÁNGELES ENCINAR Y ANA CASAS COORDINAN EL ESTUDIO

Cátedra desentraña la obra de Merino y Mateo Díez

Su calidad literaria, independencia y cierto carácter vanguardista singulariza a los dos autores

José María Merino.-R. CACHO / ICAL

José María Merino.-R. CACHO / ICAL

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Bajo la guía de Ángeles Encinar y Ana Casas, una docena de expertos desentrañan ‘los mundos ficcionales’ de Luis Mateo Díez y José María Merino en El arte de contar (Ediciones Cátedra). Un volumen de más de 300 páginas en las que se abordan cuestiones como la importancia de lo simbólico en las novelas del creador de Celama o la poética fantástica del padre del profesor Souto, cuyas andanzas acaba de recopilar Encinar en un volumen para Páginas de Espuma.

«Los dos se diferencian del resto de autores en la calidad literaria de su obra. No se han dejado seducir por los mercados editoriales, por el mercantilismo de la literatura. Escogieron una línea que han sabido mantener, con una calidad que les diferencia de lo que se está publicando. Son, a la vez, dos personas muy vanguardistas: fueron de los primeros que retomaron en España el microrrelato, a finales de los ochenta, como ya hicieron algunos autores de la vanguardia como Juan Ramón Jiménez o Ramón Gómez de la Serna. Recuperan el gusto por contar historias, la idea de la narratividad. Eso les hace singulares», reflexiona Encinar en declaraciones a este diario.

La escritora y filóloga se adentró por primera vez en el universo literario de Merino en los años ochenta, cuando trabajaba en su tesis sobre la desaparición del héroe en la narrativa española contemporánea. Fue el profesor y crítico leonés Ricardo Gullón quien le recomendó la lectura de El caldero de oro. «Le tenía por uno de los escritores más interesantes del momento…», evoca Encinar. Desde entonces, han sido muchas las horas de estudio dedicadas a la narrativa de Merino, que han fructificado en títulos como Aproximaciones críticas al mundo narrativo de José María Merino (2000), el primer trabajo específico dedicado a su obra.

Para la experta, la singularidad de Merino y Mateo Díez se debe, en buena medida, al impacto en su imaginario de la tradición oral. «Siempre ha estado presente en su literatura. Han sido espectadores directos del filandón, en aquellas noches de invierno. Recuperan esa tradición oral incorporándola a la literatura escrita. Merino, en una de sus novelas más celebradas, La orilla oscura, basa su estructura en los filandones, y Luis Mateo, en Vicisitudes, reúne bajo un paraguas novelesco un grupo de historias sobre la condición humana, el destino… historias que vendrían a conformar un filandón».

A juicio de Encinar, pese a que el panorama narrativo actual se caracteriza por la «variedad increíble de tendencias» y al «individualismo», la influencia de ambos autores se rastrea en la literatura de autores más jóvenes como Pablo Andrés Escapa, Ernesto Pérez Zúñiga, Juan Jacinto Muñoz Rengel y Patricia Esteban Erlés.

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