XXI EDICIÓN URONES DE CASTROPONCE
FETAL se despide con la danza emocional de ‘La Phármaco’
‘Miserere’, un montaje que explora los mitos a través de la danza, baja hoy el telón del certamen

Una escena de ‘Miserere. Cuando llegue la noche se cubrirán con ella’ de la compañía La Phármaco.-VIRGINA ROTA
La vigésimo primera edición del Festival Alternativo de Urones de Castroponce baja hoy el telón. Diecisiete compañías han sembrado su arte por la comarca terracampina en un certamen que, bajo el leitmotiv ‘Exilio en lo bello’, sigue demostrando que las artes escénicas no son patrimonio exclusivo de los grandes núcleos urbanos.
Una celebración de la vida que nace y muere cada mes de agosto y que tiene entre sus mejores bazas, además de la calidad de las compañías, un público fiel que siempre responde a la llamada. Su director, Álex Rodríguez, apostaba este año por encumbrar todo lo bello que ofrece la creación femenina redoblando así su defensa por la igualdad. Y Fetal se despide hoy fiel a esta premisa con un montaje donde las mujeres vuelven a cobrar protagonismo.
La compañía malagueña La Phármaco será la encargada de clausurar esta edición con Miserere. Cuando llegue la noche se cubrirán con ella. Una pieza de danza contemporánea -física y emocional- en la que seis mujeres de diferentes generaciones bailan acompañadas de música original interpretada en directo por piano, vientos, guitarra, percusiones y una soprano. Coreografía y música recogen y reconstruyen elementos del folclore universal para dar forma a un espectáculo que propone una inmersión irónica en la estructura de los mitos.
Luz Arcas (premio Ojo Crítico de Danza 2015 y finalista en los Max 2017) y Abraham Gragera (Premio Ojo Crítico de Poesía en 2013) son el corazón y el alma de La Phármaco.
Miserere es una aproximación directa y descarnada a lo sagrado y a los orígenes de las sociedades humanas que reinterpreta el mito de la muerte y resurrección. Folclore, fiesta, duelo, liturgia o tragedia son los ingredientes que sirven para cocinar esta pieza en la que las mujeres asumen todo el protagonismo. «Es un montaje -señala Luz Arcas- que explora la relación entre la violencia, la fe y el folclore. Descubre cómo las ceremonias colectivas nos hablan de la violencia como origen de la civilización y cómo nuestra cultura nace, a su vez, del deseo». Un montaje estructurado en tres partes-Viernes (El Sacrificio);Sábado (El Temor) y Domingo (La Palabra)- y protagonizado por seis bailarinas de diferentes generaciones y estilos y tres músicos en escena con una propuesta coreográfica inspirada en ceremonias bailadas en todos los tiempos y en todas las culturas. No menos significativa es la participación de la artista Virginia Rota, autora de las fotografías y vídeos que completan la puesta en escena.
Una manera de narrar fiel al estilo de La Phármaco, quien defiende que la danza «no se limita a una cuestión de géneros ni de estilos, sino que su labor es tratar de hacer visible lo que estaba oscuro y reivindicar la ceremonia escénica como un mecanismo necesario, social y humanista».