Diario de Valladolid

ESCUELA MUNICIPAL DE MÚSICA EL LÍDER DE REVÓLVER actuó en el teatro carrión

Carlos Goñi: «Sólo he querido que me gustaran los lunes»

El artista habla de sus comienzos y de su forma de entender el oficio en un encuentro con alumnos

Carlos Goñi interpreta una de sus canciones junto a profesores de la Escuela Municipal de Música ‘Mariano de las Heras’.-J.M.LOSTAU

Carlos Goñi interpreta una de sus canciones junto a profesores de la Escuela Municipal de Música ‘Mariano de las Heras’.-J.M.LOSTAU

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Acostumbrado a contar sus propias historias, ayer Carlos Goñi escuchó en la voz de otros su relato de búsquedas personales y reconciliaciones. Aprovechando su paso por Valladolid, donde presentó en el Teatro Carrión las canciones de su último disco, Capitol, el líder de Revólver visitó la Escuela Municipal de Música ‘Mariano de las Heras’, donde mantuvo un encuentro con sus alumnos. El autor de El Dorado fue recibido por Víctor Caballero e Isabel Gil, que interpretaron para él Es mejor caminar. «A mí estas cosas me sobrepasan», reconoció al final del tema.

Goñi, que cerró su visita tocando junto a un grupo de profesores y alumnos dos de sus canciones, Black Jack y Si es tan solo amor, habló de sus comienzos, de sus obsesiones, de su forma de entender un oficio en el que ha buscado la independencia hasta el final, llegando incluso a romper con su discográfica (Warner) y su manager de toda la vida para ir por libre.

«¿Qué le aconsejarías a estos chicos?», le preguntó la periodista Marta Bermejo, conductora del encuentro, para romper el hielo. «Que se corten el pelo y busquen trabajo», respondió entre risas recordando la frase que escuchó de sus padres. Y ayer abundaban en la escuela, más curiosos que los pequeños. Los mayores fueron quienes fueron interrogando al cantante de Revólver.

«Nunca he querido pasar a ningún libro de historia. No sé si ocurrirá, pero tampoco me ha quitado ningún segundo de sueño. Sólo he querido que me gustaran los lunes, y yo amo mi trabajo por encima de todo. Soy músico las 24 horas del día», aseguró el artista, como dándole la vuelta a la vieja canción de Bob Geldof.

Goñi, que reconoció su «obsesión» por controlar todas las facetas de su oficio –«Soy un enfermo», resumió–, retrató el declive de la industria musical, con unos sellos que obligan al artista a asumir los costes de producir un disco; evocó sus inicios, cuando la vida se le «rompió» por una lesión en el codo y «dejó los estudios» y su sueño de ser «profesor de literatura» para entregarse a la música; y hasta reconoció su lucha «de 40 años» contra el convencimiento de que la vida le «debía algo». «Ahora soy feliz... Ya no sé de qué voy a escribir», dijo provocando las risas de la audiencia.

El músico rechazó su imagen «sombría». «No soy nada pesimista. Siempre pienso que hay una salida, y si no la hay aprendes a vivir sin luz, lo cual ya es una salida», advirtió Goñi, que escogió El peligro, Faro de Lisboa y Black Jack entre sus mejores canciones a pregunta de uno de los asistentes.

Si algo enseñó el de Revólver a los alumnos fue su pasión por la música –«Nunca estoy a más de un metro de una guitarra», dijo– y que uno nunca deja de aprender –«Hace cuatro años nunca hubiera imaginado que tocaría la guitarra como hago en Capitol»–, aunque sea a costa de echarle 10 horas al día y de generar una tendinitis. «Con una guitarra en la mano necesito poco más en la vida», aseguró.

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