exposición Francesca Woodman se suicidó a los 22 años
El Herreriano exhibe la efímera carrera de Woodman
El Museo reúne hasta el 7 de mayo una selección de sus fotografías, la mayoría autorretratos

Algunas de las fotografías de Francesca Woodman expuestas en el Musero Patio Herreriano.-ICAL
Con veintidós años, la fotógrafa Francesca Woodman decidió poner fin a su vida. Pero los miles de negativos que dejó en su efímera carrera hacen que su obra perviva eternamente. Desde ayer, y hasta el próximo 7 de mayo, más de medio centenar de sus fotografías se exhiben en la sala 2 del Museo Patio Herreriano. Obras con las que la artista -«todo un icono del siglo XX», destacó ayer la concejala de Cultura, Ana Redondo- explora la subjetividad femenina utilizando, en la mayoría de ellas, su cuerpo como principal referente.
Retratos, todos ellos, realizados en blanco y negro, de pequeño formato y situados en escenarios cargados de cierta melancolía. Así, Francesca Woodman se autorretrata, casi obsesivamente, camuflada en un bosque, bajo el quicio de una ventana, entre cortinajes o junto a paredes desconchadas que proporcionan cierta fragilidad a sus obras. Instantáneas que, sin embargo, se alejan de cualquier atisbo narcisista.
Su rostro se asoma en la mayoría de fotografías. Muchas veces lo hace desnuda o semidesnuda en silenciosas habitaciones donde la arquitectura y los objetos físicos también cobran protagonismo.
La artista explora con su cuerpo y su rostro.Su explícita desnudez contrasta en ocasiones con su rostro oculto. Imágenes ambiguas y sugerentes que rezuman vitalidad. «Woodman juega con alma y cuerpo, víctima y verdugo, madre y prostituta, explorando el ego femenino. Sus fotografías planean preguntas, sugieren respuestas y reflejan una ambivalencia muy específica ligada a lo que significa ser mujer», destacó ayer la comisaria de la exposición, Lucía Orsi.
Woodman se suicidó a los 22 años sin poder disfrutar de su éxito. En ocasiones, indicó Orsi, «su obra se ha percibido concediendo mucha importancia a este trágico suceso. Esa aparente desaparición mágica de la figura femenina en muchas de sus fotografías se considera a menudo una anticipación estética de su suicidio, pero es importante mirar el arte de Woodman desde una nueva perspectiva centrándose en su excepcional capacidad de percibir espacios creando situaciones en las que las leyes de la geometría y de la estática parecen suspendidas».
Las obras que ahora se presentan en el Herreriano -42 copias modernas y otras siete vintage- pertenecen a la Colección Sammlung Verbund de Viena y fueron realizadas entre los años 1972 y 1980.