Diario de Valladolid

GALERÍA JAVIER SILVA. 'AUSENTES', HASTA EL 12 DE SEPTIEMBRE

Dos artistas ante el vacío y el misterio de la paternidad

El vallisoletano Víctor Hugo Martín y la madrileña Ana Moyano reflexionan a partir de su propia experiencia vital sobre los momentos de soledad y de lejanía, asomándose al imaginario infantil

Ana Moyano y Víctor Hugo Martín posan junto a dos fotografías del segundo de la muestra ‘Ausentes’.-PABLO REQUEJO

Ana Moyano y Víctor Hugo Martín posan junto a dos fotografías del segundo de la muestra ‘Ausentes’.-PABLO REQUEJO

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Sobre una de las paredes de la Galería Javier Silva aparece la imagen del pequeño León, ensimismado quizá en sus juegos y pensamientos mientras anda entre una maleza que, por su corta edad, acaba por agobiarle. «Ahí está el origen de esto», advierte Víctor Hugo Martín mientras revive con la proyección aquel instante.

El artista vallisoletano evoca el momento en que, en un bosque de Burdeos, buscaba junto a su hijo localizaciones para un trabajo que tomó forma en Llevando la luz, exhibida en enero de 2015 en la sala del Teatro Calderón. «En medio de esa maraña de hierbajos el niño acaba como atrapado, me mira y yo... yo estaba ausente», recuerda el creador en declaraciones a este diario.

En el fragmento de un vídeo familiar se encuentra el origen del último Diálogo propuesto por el galerista: frente a frente, Víctor Hugo Martín (Valladolid, 1982) y Ana Moyano (Madrid, 1982), padres de León y responsables de la muestra Ausentes. Un retrato íntimo de la maternidad y la paternidad, de sus temores, de los vacíos quizá inevitables que se producen y de las angustias que conllevan; una aproximación simbólica e inquietante, también, al imaginario del pequeño.

«Cuando Javier me propuso participar en un Diálogo dudé. No lograba encontrar algo que me encajara», señala el artista. La solución la tenía al lado, en su compañera, profesional del diseño. «Víctor vive la vida desde la fotografía, siempre está con la cámara en la mano», explica Moyano, que le animó a indagar en el archivo familiar de fotografías y vídeos que había estado realizando desde el nacimiento de su primer hijo.

«Me interesó ver cómo se percibían las fotografías respecto al momento en que las capté», subraya Martín Caballero, que las despliega en forma de dípticos que completan el relato y potencian las sensaciones. Y lo que se percibe y palpa, en esos encuadres que captan una habitación de hotel en la que se amamanta al niño, o en esa mesa plantada en medio de un bosque, en la que madre e hijo descansan mientras el padre les retrata en la lejanía, casi como un observador furtivo, es la ausencia, la soledad.

«Dejo de estar presente en esos momentos, en esas acciones, cuando estoy fotografiándoles a ellos. No vivo esos instantes», reflexiona el fotógrafo formado, entre otros lugares, en la prestigiosa Ecam de Madrid. «Esas imágenes, en cierto modo, captan un momento de soledad mía», matiza la diseñadora, que en inquietantes dibujos en blanco y negro reproduce uno de los juegos de su León, con un impecable trazo limpio. «Con sus juguetes de animales crea montañas. Y tiene un punto siniestro, porque, sin quererlo, en su ingenuidad, crea esas composiciones con animales que son fieros, agresivos», explica. El niño corona esa «montaña del mal» con un inocente Pequeño Pony, el único juguete que en su día decidió ‘comprar’ el pequeño.

Ausencias, hasta el 12 de septiembre en la Galería Javier Silva.

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