Diario de Valladolid

El Museo de Pasión propone una síntesis del arte desde el siglo XIX hasta la actualidad a través de un centenar de carteles de los mejores artistas

Picasso, Chagall, Matisse, Calder, Magritte, Rosenquist, Jasper Johns, Max Ernst, Rauschenberg, Chillida, Miró, Lichtenstein, Koons o Warhol, representados

Presentación de la exposición 'El artista y el cartel. De Picasso a Andy Warhol. Colección Joseluis Rupérez'-ICAL

Presentación de la exposición 'El artista y el cartel. De Picasso a Andy Warhol. Colección Joseluis Rupérez'-ICAL

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Hace treinta años Joseluis Ruipérez se enganchó al coleccionismo de carteles realizados por artistas, “una enfermedad” que él mismo asegura que no recomienda “a nadie”, y que le ha convertido en “un hombre arruinado” pero feliz, a juzgar por la pasión con que presentó hoy en el Museo de Pasión la exposición ‘El artista y el cartel. De Picasso a Andy Warhol’. La muestra reúne una selección de cerca de un centenar de las 20.000 obras que integran su colección personal, con las que ofrece a los visitantes “una pequeña síntesis de lo que es el arte mundial desde finales del siglo XIX hasta la actualidad”.

La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 12 de junio, reúne a una nómina de creadores sin par, donde están reflejados “los mejores artistas” del último siglo y medio. Entre las paredes del museo aparecen piezas de Picasso, Chagall, Matisse, Calder, Magritte, Rosenquist, Toulouse Lautrec, Duchamp, Jasper Johns, Max Ernst, Rauschenberg, Chillida, Miró, Lichtenstein, Koons, Keith Haring o Warhol, por citar a algunos.

“Los empresarios de comienzos del siglo XX fueron muy inteligentes, y encargaban a artistas consagrados o con prometedora trayectoria los carteles para promocionar sus productos. Se organizaban también concursos de los que salieron obras como la imagen de Anís del Mono, obra de Ramón Casas. El cartel es una forma muy eficaz de dar a conocer algo; cumple una cierta función social, de acercar el arte al pueblo”, señaló.

Ruipérez explicó en la inauguración que él mismo se dedicaba a crear carteles en sus años como promotor de conciertos y mánager de grupos como la Orquesta Mondragón, Manolo Tena, Los Rodríguez o Miguel Ríos. “Nunca me he considerado un artista, sino un ‘cover concept”, explicó a los medios a la vez que se definía como “una especie de profeta o divulgador de este arte al que en España no se ha tenido en la consideración que merece históricamente”.

El coleccionista explicó que mientras el MoMA de Nueva York dedicó su primera exposición a los carteles en los años 40, en nuestro país a duras penas aún hoy este formato es protagonista en los grandes museos nacionales. “En estas piezas, los artistas se ponen al servicio de un mensaje, y consiguen obras de arte que gozan de una inmediatez y un impacto en el público muy importantes”, reseñó.

La evolución de un arte

En su intervención, Ruipérez repasó algunos de los momentos decisivos en la evolución del cartel como obra de arte. Así, apuntó que “hasta la primera guerra mundial, el cartel vivió una época esplendorosa”, algo que cambió cuando con la llegada de la segunda guerra mundial “el concepto de la imprenta varió, al inventarse el offset, y los empresarios dejaron a un lado los encargos a artistas para decantarse más por la fotografía y representaciones hiperrealistas”.

La apuesta por obras pictóricas se retomó en los años 60, sobre todo con la eclosión del pop-art (que cuenta con una sala propia en esta exposición) y de lo que se denominó la ‘postermanía’, un fenómeno surgido en los movimientos hippies de Estados Unidos que acabó expandiéndose por todo el mundo. “A día de hoy son los grandes acontecimientos deportivos, o campañas de concienciación o con fines políticos las que apuestan por este soporte”, subrayó. En la actualidad, a su juicio, “pesa más la firma del artista que el propio mensaje”, si bien considera que “se siguen haciendo muy buenos carteles.

En la inauguración también intervino la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, que apuntó que la muestra propone “una mirada al arte mundial desde las vanguardias hasta las últimas generaciones a través de la cartelería”. “Los artistas encontraban en el cartel la libertad para dar rienda suelta a su imaginación que a veces no conseguían en otros formatos más ortodoxos. De esta forma, además, sabían que su trabajo iba a llegar al gran público”, subrayó.

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