Asaja cifra en 570 millones las pérdidas del campo por la falta de precipitaciones
Insiste en que la nueva Ley de Caza debe permitir una rebaja al 50% de la fauna salvaje, que ocasiona unos 10.000 accidentes anuales

El presidente regional de Asaja, Donaciano Dujo, durante la rueda de prensa.-ICAL
El campo castellano y leonés tiene un deseo unánime para el nuevo año: no pasarlo mirando al cielo. Hacer balance del que está a punto de despedirse es hablar de sequía. Asaja cifró ayer en 570 millones las pérdidas que la falta de precipitaciones dejó en la Comunidad, con 420 en la agricultura y los 150 restantes en la ganadería. Un desastroso escenario –«catastrófico en el sur»–, en el que también hubo lugar para la «buena respuesta» de algunos cultivos, especialmente los de regadío. «De ahí su importancia», simplificó su presidente regional con la esperanza de que 2020 llegue acompasado de modernización.
A la escasa producción de cereal y de maíz, con cinco y 1,4 millones de toneladas respectivamente, flaco favor le hicieron unos precios «injustamente bajos» que, lamentó Donaciano Dujo, «no remontan». Un patrón que se repitió en otros productos como las legumbres o el girasol donde tiraron a la baja las «exportaciones de terceros países que engañan al consumidor». Razón por la que reparó en la importancia del etiquetado con la certeza de que «salvaría el precio de las producciones» de la Comunidad, especialmente de las que son «estrella» como el lechazo.
Un «sinsentido» es lo que, a juicio del máximo responsable de Asaja en la región, rodea a este lastre, el de los precios, en el caso de la leche que «siempre está en unos cuatro o cinco céntimos menos que en Francia». En este escenario, abogó por «presionar a través de la cadena alimentaria» convencido de que la «responsabilidad clara» es de una industria láctea que «no es capaz de pagar dignamente».
Estos dos precios, el de la leche y el del lechazo, tiraron a la baja del ovino, un sector que «preocupa de manera especial» a Asaja tras el recorte de 120.000 ejemplares en la última campaña, con 125 ganaderos menos. En el otro lado de la balanza, Dujo colocó a un vacuno «envidiable», con 30.000 cabezas más, y a un porcino que le acompaña como «referentes mundiales en exportación por su calidad y, sobre todo, por su garantía sanitaria».
Un deseo concreto de esta organización para el nuevo año es volver a finales de los 90. No literalmente, solo en cuanto a fauna salvaje se refiere. La varita mágica para concederlo está en la nueva Ley de Caza autonómica y para usarla basta con un toque de «valentía». Para alentarla, Dujo cifró los «muchos problemas» que, entre otros, el lobo ocasiona en el campo.
El presidente regional de Asaja puso sobre la mesa los 2.000 ataques anuales de este cánido, que se saldan con 4.000 muertes. «El lobo es un animal asesino y mata, mientras la cabaña ganadera alimenta», sentenció tras hacer hincapié en los más de 14 millones de pérdidas que ocasiona cada año y en los cerca de 10.000 accidentes de tráfico que provoca con unos 150 heridos. Datos que para Dujo son «suficientes» para que la nueva normativa de caza «permita una reducción de la fauna salvaje en un 50%».
Desgobierno
Después de un «año en blanco en cuanto a política», Asaja Castilla y León confía en la llegada de «un Gobierno estable y con compromiso con la agricultura, la ganadería y el medio rural». Definió 2019 como un «desgobierno» que ha dejado «perjuicios» en el campo como los sufridos por su «mejor herramienta», los seguros, con caídas en los rendimientos y subidas de los costes. Cambiar el orden de estos factores es fundamental para alterar con éxito del producto, tal y como consideró su representante, antes de proponer «ayudas a los jóvenes para la contratación».
Otra de las tareas pendientes del sector para 2020, una de las más urgentes, es la negociación de la futura Política Agraria Común (PAC). «Llevamos retraso y nos está haciendo mucho daño», lamentó Dujo para recordar requisitos indispensables como mantener un presupuesto, que cifró en 1.175 millones anuales para la región, que llegue a los verdaderos profesionales. «Los que viven de esto, para esto y sacan producción de esto», apostilló para añadir una «cadena de valor que pague dignamente los productos sin condiciones ni aranceles».
Blindar precios, rejuvenecer al sector, reforzar la apuesta en materia de regadíos y lograr que la Interprofesional de la Patata sea una realidad completan el listado de deseos de la organización agraria para un nuevo año, del que esperan una «buena cosecha que garantice ingresos». De cara al nuevo, Dujo anunció movilizaciones para «dar a conocer a la sociedad los beneficios» que tienen la agricultura y la ganadería. «No vamos a permitir que nos desprestigien», concluyó.
Dujo pide «responsabilidad» a azucarera por el retroceso
La remolacha es un «sector estratégico» en Castilla y León. No escapa, sin embargo, de una máxima universal: «sin precio no hay siembra». Prueba de ello son las cerca de 3.000 hectáreas y los casi 400 agricultores menos con los que ha contado en esta campaña «tras la ruptura unilateral del Acuerdo Marco Interprofesional (AMI)», que conllevó la bajada de precio de los 42 euros por tonelada acordados a 36. Unas pérdidas que «preocupan» a Asaja y de las que su presidente regional pidió «responsabilidad» a Azucarera.
El reciente anuncio de la filial de British Sugar de incorporar un complemento significa, para Dujo, que «alguien ha metido la pata y se ha equivocado» puesto que, insistió, su decisión trajo consigo un retroceso en el sector.
«En el último año de vigencia de un acuerdo no se puede cambiar lo pactado», recriminó el presidente autonómico de Asaja antes de remarcar que «no estaba justificado ni consensuado por las partes». Con las «caídas en todos los ámbitos» que dejó la modificación de las reglas como telón de fondo, la organización agraria exigió a la empresa retomar el «camino de la negociación» del AMI para que la remolacha «vuelva a ser viable» como cultivo en la Comunidad. «Ya hemos conseguido una prórroga de dos años de las ayudas que el Plan de Desarrollo Rural (PDR) deja a los remolacheros; ahora solo queda que Azucarera siga los pasos de Acor», sentenció Dujo.