DE FIESTA EN FIESTA
La Soldadesca. Fiesta de moros y cristianos en Castilla y León
Iruecha es una pedanía de Arcos de Jalón en la provincia de Soria que mira hacia Guadalajara. Está enclavada en un lugar que la naturaleza ha privilegiado con gran esmero, y rodeada de una mata de sabina blanca de las más extensa de Europa. Su nombre perpetua raíces de la lengua ibérica, aunque algunos dicen que es un topónimo vasco que, según el euskera actual, significaría «tres casas», de «iru» tres y «etxea» casas. A pesar de la despoblación, y de la emigración, los hijos y nietos del pueblo conservan un cariño muy especial por las tierras y costumbres de sus antepasados, y por eso vuelven todos los años para reforzar sus raíces e identidad con motivo de las fiestas de agosto. Se celebran el tercer fin de semana de este mes en honor a la Virgen de La Cabeza, devoción surgida en Andújar (Jaén) pero extendida por toda España

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Los actos festivos de baja intensidad se inician el lunes anterior y durante los días que median hasta el sábado se suceden los talleres infantiles y torneos de catas, frontón etc. Porque la fiesta propiamente dicha comienza el viernes al atardecer con el pregón oficial. El sábado, día central tiene lugar un mercado medieval que sirve como aperitivo a la Soldadesca, a la que sigue la danza se espadas. El domingo después de la Misa tiene lugar el baile de las banderas y de nuevo la danza de espadas. Por la noche se puede asistir la procesión del Rosario de los faroles.
En el argot festivo la celebración de Iruecha engloba bajo el nombre de Soldadesca, el correr de las banderas, la danza de espadas, la batalla de moros y cristianos y la procesión de los faroles. Cada uno ha tenido un origen, y cada uno tiene y ha tenido una funcionalidad, pero en conjunto hacen de estas celebraciones el complejo más completo de esta temática en Castilla y León.
El baile de las banderas que se hace en la procesión y se repite en el frontón durante la Soldadesca consiste en que los Oficiales, tomando el estandarte por el asta dan vueltas sobre la cabeza con el paño desplegado, Sin que se enrolle alrededor del mástil mientras se saludan a los cuatro puntos cardinales. Los encargados de este espectáculo de gran colorido que emociona a nativos y visitantes, son un grupo conocido tradicionalmente como “Los Oficiales”. Unos cuantos jóvenes que entraban en la cofradía con el propósito de hacer estos oficios. Se formaban en una jerarquía castrense con los grados Capitán, Teniente, Alférez, Sargento, dos Cabos y dos Abanderados (uno de ellos entraba ese año a ocupar el puesto y el otro era el saliente que lo había hecho también el año anterior). Visten uniforme militar napoleónico. Cuando se apuntaban lo hacían con el compromiso de servir en este grupo durante ocho años, pasando cada año por uno de los puestos indicados hasta llegar al máximo, el de capitán. Eran como una élite de la cofradía entre cuyas obligaciones estaban la de acompañar al Mayordomo y a las autoridades, y representar la Soldadesca de moros y cristianos.
La Soldadesca también conocida como batalla entre moros y cristianos tiene lugar el sábado por la tarde y en ella se representa el intento de los musulmanes por tomar la plaza de Iruecha, o la imagen de su patrona, el rechazo de los cristianos, y finalmente l conversión de los moros al cristianismo. Los vecinos forman un amplio corro en las eras del pueblo. A un lado está un cuadro de la Virgen de La Cabeza custodiado por los cristianos, acompañados de un ángel y de los caballeros que se batirán contra los enemigos. Los actores a caballo se enzarzan en largos diálogos. Comienza el general cristiano pidiendo atención al público para contar, que barrunta que los moros quieren robarles la Virgen de la Cabeza. Llega un embajador moro que solicita le sea entregado el cuadro, a lo que se niega el cristiano. El general moro arenga a sus tropas para la batalla, y lo mismo hace el cristiano ayudado en esta tarea por el ángel que actúa como mediador de la patrona. El ángel convence a los musulmanes de que abandonen su religión y se conviertan al cristianismo. Los cristianos catequizan a los adversarios introduciéndoles en los dogmas católicos. Finalmente, de común acuerdo, se decide que habrá una lucha entre dos guerreros, uno por cada bando, con el compromiso de que el vencido abrazará la religión del vencedor. Obviamente son los cristianos quienes salen victoriosos.
Como acto central de la fiesta es un espectáculo de teatro popular de gran atractivo y vistosidad tanto por el atuendo de los contendientes como por la espectacularidad de los caballos y caballeros y del manejo y control que estos tienen sobre aquellos. El parlamento o texto que recitan es largo y muy interesante desde el punto de vista de la literatura popular. No puedo ni siquiera abordar aquí su estructura y contenido por falta de espacio. Sin embargo desde mi punto de vista esta representación no está emparentada con las obras de Levante, sino con tradiciones de Castilla y León en las que, en las fiestas patronales, generalmente acompañadas de danzas de palos, se recitaban pequeñas obras parateatrales con esta temática, conocidas como ‘La entra del moro’, ‘El triunfo de Santiago’ etc, porque los dos protagonistas principales eran un caudillo moro y el Apóstol.
Todos coinciden en la importancia que tuvo en la fiesta actual D. Mariano Casado, nacido en el pueblo, comandante de infantería que consiguió varias condecoraciones en la guerra de Cuba y otras campañas. Escribió un ‘Opúsculo de Nuestra Señora de la Cabeza, excelsa patrona de Iruecha’. Es importantísima esta representación porque es la única que se conserva en Castilla y León como representación y puesta en escena de la lucha entre las dos principales religiones que construyeron el imaginario de la Edad Media española.
Otro de los actos centrales de la fiesta es el Rosario de los faroles. Una procesión que sale y termina en la iglesia en la que la parte central es el rezo de esta devoción popular. Durante el recorrido los asistentes portan una gran cantidad de faroles pintados en los que se alude a los misterios del rosario, a las devociones a los Corazones de Jesús y de María y otros santos protectores. Esta procesión se puede documentar desde inicios del siglo XX, durante una época en la que se extendieron este tipo de actos gracias a las prédicas de los misioneros. En Iruecha los vecinos lo viven como un acto intenso de devoción popular y como un espectáculo de belleza inigualable que no olvidan nunca.
La fiesta actual es fruto de la evolución y adaptación a los intereses del grupo de unas tradiciones más antiguas. Desde mi punto de vista hay dos grandes momentos que responden a otros dos respectivos orígenes del hecho festivo. Estamos por un lado ante un ‘Alarde’ o ‘Soldadesca’, y por otro ante una representación en la que se escenifica una de tantas obras de carácter romántico en la que se cuenta un mito popular que es la conversión de los musulmanes a la fe católica. El argumento de estas obras es que los «infieles» son vencidos primero y convencidos después por las fuerzas cristianas y por los discursos y palabras de un emisario celeste, que en este caso es un ángel enviado por la Virgen de la Cabeza. La obra finaliza cuando los musulmanes piden el bautismo como símbolo público de conversión al cristianismo.
Los ‘Alardes’ y/o ‘Soldadescas’ se popularizaron durante el s. XVII y consistían en grupos que imitaban la jerarquía militar, vestían trajes militares que se actualizaron en el s. XIX, con las mismas condecoraciones y rangos. Los responsables eran miembros pertenecientes a las cofradías que entraban en ellas para cumplir esta misión. En el caso de Iruecha sabemos que a principios del s. XX, los Oficiales vestían los trajes militares que los devotos habían ofrecido a la Virgen como exvotos. Iban en formación con una o varias banderas multicolores, como las que vemos en Iruecha, que tremolaban en lugares fijados como por la tradición. Lo hacían en honor al santo y como honra a las autoridades.
Estos mismos grupos u otros de la cofradía tenían la misión de enriquecer la fiesta con danzas de palos y de espadas. Las danzas de espadas son típicas de las representaciones cortesanas de los siglos XV y XVI, pero será a mediados del s. XVI cuando pasan de ser un espectáculo cortesano a serlo popular. No hay que buscar, por lo tanto, ningún origen euskaldun en la de Iruecha.
La fiesta de Iruecha es de una riqueza tal y de una complejidad tan impresionante que se debe cuidar con el mayor esmero posible. Es uno de las joyas culturales más importantes de España.