Diario de Valladolid

Dos de cada cinco parados son séniors pese a protagonizar un recorte del 35% en cuatro años

Castilla y León es la quinta Comunidad autónoma que más ha rebajado el desempleo entre los mayores de 45 años, pero encabeza el ranking de autonomías donde este grupo de edad soporta la mayor carga de desempleo

-

-

Publicado por
Mar Peláez

Creado:

Actualizado:

La crisis económica maltrató a los trabajadores mayores de 45 años. Un ‘batallón’ de séniors fueron despedidos por empresas que necesitaban aligerar gastos de personal y soltaron ‘lastre’ por arriba, por aquellos que más sueldo cobraban. Fueron los grandes ‘paganos’ de la crisis y ahora, cuando ha transcurrido una década desde que el desempleo comenzara a actuar como látigo, su situación ha mejorado, sí, aunque a un ritmo mucho más ralentizado que el de otros segmentos de población.

Corregir tantos años de destrucción de empleo llevará su tiempo, pero Castilla y León, al menos, puede presumir de haber sido una de las autonomías que «con mayor éxito» ha gestionado desde 2014 el paro senior y también el paro de larga duración, según destaca el informe ‘Los invisibles’, elaborado por el Observatorio del Trabajo Senior +45.

En base a datos de la última Encuesta de Población Activa, la Comunidad rebajó el desempleo entre los 45 y los 55 años en un 35%, menguando el volumen de parados en esa franja de edad de los 81.400 que llegó a haber en 2014 –primer año en el que comenzaron a soplar vientos favorables para el empleo– a los 52.700 que se contabilizaban al cierre del pasado año.

El recorte de esos 28.700 parados mayores le vale a Castilla y León para situarse como la quinta autonomía que mejor ha hecho los deberes en esos últimos cuatro años, por detrás de Cantabria, Baleares, La Rioja y Cataluña, y cinco puntos por encima de la media nacional.

A ese descenso ha contribuido sobre manera «un excelente 2018». Así Castilla y León fue la cuarta Comunidad que más oxigenó el empleo senior en el último año. Lo recortó en un 17%, lo que traducido a datos absolutos equivale a borrar de las listas del paro a 10.800 personas en un solo año. Nunca antes, desde que la crisis trastocara el mercado laboral, éste había bajado a tanta velocidad.

Hasta aquí los datos favorables. ‘Arañan’ puestos de trabajo y recortan sus niveles de desempleo desde 2014, pero lo hacen a un ritmo mucho lento que el resto de franjas de edad, por lo que los mayores de entre 45 y 65 años continúan siendo el colectivo más numeroso y llevan a sus espaldas el peso del desempleo, más si cabe que a nivel nacional.

Resultan ser los grandes perjudicados hasta el punto de que todavía hoy el 42% de las personas (dos de cada cinco) que hace cola en el Ecyl son nacidas antes de 1973.

Este porcentaje no sólo ha crecido en los últimos cuatro años en siete puntos sino que coloca a Castilla y León como la segunda autonomía donde los parados de más edad esperan una oportunidad que les saque del frío paro. Este dato, además, es cuatro puntos superior al promedio nacional. Exclusivamente Valencia rebasa a Castilla y León por unas décimas.

Y es que mientras el paro en general ha caído desde 2014 un 47% en la Comunidad, el de los séniors tan sólo ha experimentado una merma del 35%, siendo éste el porcentaje más bajo de reducción de entre todos los sectores de población, muy alejado del 60% de disminución que ha sonreído a los menores de entre 20 y 24 años o el 53% si nos fijamos entre los que tienen 35 y 45.

Todo esto ha motivado que el segmento de mayores de 45 años sea el único sector por población de edad que no ha logrado reponerse y continúa con niveles mucho más elevados que los que presentaba en 2008.

Exclusivamente el 27% de todos los que han salido del paro en la última década mostraba un DNI con una edad superior a esos 45 años que le convierten en un parado senior.

La «magnitud del daño causado durante diez años» sobre este colectivo, tal y como significa el estudio del Observatorio, hace que en Castilla y León actualmente el número de parados senior sea tres veces superior al que había cuando la crisis comenzó a desbordar el mercado laboral.

Hay exactamente 37.000 parados mayores de 45 años más que en 2007. La situación es especialmente preocupante entre los que ya han soplado 55 velas. La crisis económica les apeó del mercado con virulencia, como lo demuestra el dato de que el volumen de estos desempleados es ahora cinco veces más elevado que en 2007, y las empresas siguen dándoles la espalda.

Otro dato que resalta el informe es que existen en las listas del Ecyl 7.000 desempleados senior más que parados con menos de 30 años, lo que le sirve para criticar que las políticas del Gobierno y de las distintas comunidades se han ‘olvidado’ de los senior. «No han hecho nada por apoyar el empleo de los mayores de 45 años y han enfocado todas sus líneas de subvención en los jóvenes con programas específicos desde hace más de siete años», denuncian.

Para los autores del informe, «los séniors nunca han estado en la agenda de los políticos». Asu juicio, el hecho de «dar prioridad a los jóvenes» en detrimento de otros grupos ha contribuido «a crear la opinión de que los trabajadores jóvenes están más cualificados que los senior para poder trabajar, desplazándoles de sus legítimas oportunidades para acceder a un empleo».

Pero no solo las políticas de las Administraciones y el contagio que han sufrido muchos de los empresarios al ‘edadismo’ han provocado que el número de parados de más edad se resista a bajar al mismo ritmo que el de otros segmentos. También lo hace el hecho de que cada año «siguen llegando a los 45 generaciones enteras» de castellanos y leoneses.

Crece todos los años como consecuencia natural del envejecimiento y de «las dificultades para emigrar», como sí hace la población joven.

Un vistazo a la evolución de los datos de población activa que recoge la última EPA lo deja claro. Es, con gran diferencia, el único grupo de edad que ha ganado población activa durante la crisis: un 31% desde 2007, frente a una caída generalizada del 5% en la Comunidad.

El Observatorio alerta de que «personas que tienen hoy más de 45 años van a llegar dentro de 22 a su edad de jubilación y les van a faltar muchos años de cotización para poder cobrar su pensión máxima».

Todo esto lleva a la asociación que defiende los intereses de este colectivo a reclamar a las autoridades un ‘Plan de Garantía Senior’, del mismo modo que existe un Plan de Garantía Juvenil, que anime a las empresas a incorporar a sus plantillas a personas de más de 45 años «sin discriminación de edad».

Reivindican que se penalice «gravemente» el despido de los mayores de 45 años en las empresas, y que se obligue por Ley a todas las empresas de más de 10 empleados a que tengan en plantilla al menos un 25% de sus empleados con más de esta edad.

A esto unen la necesidad de establecer un ‘currículum ciego’ para «evitar sesgos discriminatorios» y crear para los senior una nueva carrera profesional como docentes y mentores de otras personas. Para este Observatorio, con estas medidas se conseguirían «rendimientos positivos» porque muchas personas encontrarían empleo y dejarían de percibir subsidios, «con el coste que esto supone para el Estado».

A LA CABEZA EN ‘LIMAR’ LA LISTA DE PARADOS DE LARGA DURACIÓN

Castilla y León figura entre las tres comuniddes autónomas que mayores avances ha conseguido en la reducción del paro de larga duración. En cuatro años lo ha rebajado un 60%. Se sitúa por detrás de Cantabria y de Murcia, y seis puntos por encima de la media nacional. Según la Encuesta de Población Activa correspondiente al último trimestre de 2018, en Castilla y León había 59.800 personas buscando empleo desde hace más de un año, cuando en 2014 se llegó a contabilizar a 150.500 personas. La cifra de parados de larga duración viene bajando desde hace cuatro años en la Comunidad, en especial en 2018, cuando cayó un 25%. No obstante, en la Comunidad el peso de ese grupo sobre el total de desempleados continúa en niveles altos. Un 47,8% de los desempleados que están registrados en Castilla y León lleva más de un año buscando empleo, unas décimas más alta que en el país.

Jesús Guerra: «Los empresarios priman más la juventud que la experiencia»

Es «un todoterreno». Por eso no es de extrañar que Jesús Guerra tan pronto trabaje de carretillero, de operario de imprenta, de limpiador de cristales... No tiene «prejuicios», y sí «muchas ganas de continuar en activo». Hace dos años, cuando la crisis económica parecía que había amainado, la empresa donde trabajó durante 18 años como mozo de almacén le dio portazo junto a otros tres compañeros, alegando «razones objetivas», y tuvo que reinventarse. «20 días por año trabajado y a empezar de nuevo», rememora. Sabía que su edad, 46 años, jugaba en su contra. «Se te cierran muchas puertas al cumplir los 45 años, incluso a los 40, porque los empresarios priman más la juventud que la experiencia, y muchos ven a los trabajadores solo como números», lamenta este vallisoletano. Aun así, leer que una oferta de trabajo incorpora el requisito de menor de 35 años, no le amilana. Él lo obvia y envía su currículum. Se siente joven y sabe que puede «aportar esa experiencia y esa responsabilidad que se gana con la edad».

Su persistencia le ha permitido, entre trabajo y trabajo temporal, no haber consumido más de dos o tres meses de paro. La última oportunidad laboral hasta el momento se la ha proporcionado Renault, una empresa que, según comenta, no mira tanto el DNI. Allí lleva cinco meses. Sabe, eso sí, que como máximo tendrá contrato un año y después deberá «abrir nuevas puertas», pero no tiene «miedo a nada». «Hay que seguir luchando».

GENOVEVA CABELLO «A partir de los 45 años parece que laboralmente estás muerta»

«Envías el currículum y, a los dos minutos, rechazada». Genoveva Cabello chocó una y otra vez con la misma piedra desde que cerrara en «el fatídico» 2015, el supermercado en el que llevaba diez años trabajando. Su currículum le avalaba, pero se topó con el handicap de la edad. Es la única explicación que encuentra a tantas ofertas sin respuesta durante dos largos años en el frío paro. «Cumplía los requisitos, tenía experiencia, disponibilidad total, coche... ¿qué podía ser si no la edad?, se cuestiona, convencida de que «a partir de los 45 años laboralmente estás muerta. Los quieren más jóvenes». Agradece, en cambio, que otro supermercado «primo hermano» del anterior no reparara en la fecha de su cumpleaños (46 años) y le contratara el pasado año, aunque fuese de forma temporal y para cubrir las horas que deja de hacer una compañera con reducción de jornada por cuidado de un menor. «Algo es algo», comenta, mientras echa la vista atrás y recuerda «los malos momentos» por los que pasó su familia cuando su marido se quedó en paro en 2013, tras 14 años en una empresa como encargado de almacén. «Buscaba y buscaba, pero nada, hasta que apareció Renault, que no puso reparos a que tuviera más de 45 años». Ahora trabaja, como Genoveva, de forma temporal en otra empresa del sector automovilístico, pero ambos se sienten afortunados, máximo cuando ven cómo amigos suyos con 50 años cumplidos sobreviven a base de subsididos y ven como se alejan sus posibilidades de reincorporarse a la vida laboral.

ALICIA MÉNDEZ «Las empresas solo ofrecen prácticas o trabajos a becarios»

Tener 55 años y estar parada resulta un binomio difícil de casar. Y si no que se lo pregunten a Alicia Méndez. En 2006 se separó de su marido y en ese momento abandonó, tras dos décadas de trabajo, la empresa familiar que compartían y que se dedicada al transporte. Desde entonces lleva sin encontrar un empleo. Doce años en paro, salvo dos periodos de seis meses de duración (en 2016 y 2017) en los que tuvo «la suerte» de trabajar en centros cívicos dependientes del Ayuntamiento de Valladolid. «Me mandaron una carta y me presenté a la entrevista aunque con pocas expectativas de que me cogieran, más después de escuchar en los pasillos del Ayuntamiento algunas historias personales bastante dramáticas». Al final, entró. El resto del tiempo, Alicia lo ha dedicado a entregar, sin éxito, currículums en persona, a enviar su demanda a través de Internet, pero nada. Solo le queda continuar formándose, si bien lamenta que «muchos de los cursos que mandan hacer no llevan a ninguna parte». «Los empresarios quieren gente joven porque es más barata y no reparan en la experiencia. Solo ofrecen prácticas o trabajos como becarios», sostiene, mientras acusa a las administraciones de haberse olvidado de los más mayores. Alicia no ve muchas salidas. Pese a los handicap, confía en que su vida laboral no se haya terminado a los 55 años. Espera que el Ayuntamiento vuelva a acordarse de ella y, si no, no descarta «tirar por el mundo del yoga» y montar su propio negocio. 

tracking