La menor del caso Arandina denuncia acoso con pintadas y daños en su casa
La niña deja el colegio y seguirá el curso con un profesor desde su domicilio

Su buzón apareció el domingo pintado de verde.-E. M.
Primero fueron unas pintadas en la puerta de su casa, y aunque parecía que la tensión se había calmado; desde la llegada del fichaje del amigo de los jugadores procesados (y testigo en la investigación judicial) -Rodrigo González Flórez-, la pesadilla ha vuelto a la familia de la menor que denunció a tres ex jugadores de La Arandina de agresión sexual. «Cada quince días nos hacen una gracia», lamenta el padre mientras muestra fotografías en las que se aprecia el rastro de los huevos que alguien empotró contra la puerta de su desván, o de la escayola que le pusieron en esa misma puerta otro día. «Nos robaron también el felpudo; lo hemos denunciado todo», advierte visiblemente afectado porque tras el último acto vandálico (de este domingo), cuando apareció su buzón pintado de azul, su hija ha vuelto a recaer. «Tuvimos que llevarla a un psicólogo y este nos derivó a un psiquiatra privado que le ha vuelto a poner medicación», explica, preocupado también por la salud de su mujer y de sus otras dos hijas pequeñas.
Ayer, día en que se cumplía un año desde que los jóvenes investigados salieron de la cárcel tras permanecer dos meses en prisión provisional, la familia adoptó la decisión. «La niña ha dejado el colegio y seguirá su formación en casa», zanja un padre impotente que está convencido de que todos estos actos vandálicos llegan del entorno escolar de la menor. «Le están haciendo bullying y aquí nadie hace nada».
Tras la denuncia –en diciembre de 2017-, su vuelta al colegio no fue fácil. Sin apenas amigas en clase, la menor juega desde entonces con su hermana en el patio. «Yo no sé qué pensarán estos padres pero a mi hija la han marcado», recrimina indignado porque lo que le pasó a su hija «le puede pasar a cualquiera».
Por el momento en un cartel pegado en el portal, la gestora de la comunidad advierte: todos estos temas están siendo investigados por la Policía Nacional y al no cubrirlo el seguro - dado que los desperfectos han sido realizados en zonas comunes-, se deberá pagar entre todos los propietarios. Solo un dato: según el cálculo de una empresa, arreglar el buzón puede costar 2.000 euros. «Sospechamos quienes son», asegura el padre con la esperanza de que la Junta de Castilla y León le ponga lo más pronto posible a su hija un profesor para poder seguir el curso escolar desde su casa. «Mi hija tiene pavor de ir al colegio», argumenta.
En su opinión, su vida se ha complicado más ahora por el fichaje de González Flórez. «Por mucho que diga la junta directiva de La Arandina, lo tienen aquí en el piso de la calle San Francisco, al lado de mi casa», censura.
Como vecinos, se encuentran de forma habitual. «El martes estaba con su novia, aquí enfrente en el Gambrinus, viendo el partido y hoy (por ayer) lo hemos vuelto a ver», afirma al recordar que la normativa del club deportivo es muy clara. «Se supone que los jugadores tienen que estar a las diez de la noche en casa y que no pueden subir a nadie, pero el martes le vimos subir a las once y con su novia. Parece mentira», rechaza a sabiendas de que es el mismo piso donde presuntamente ocurrió la agresión sexual.
Juicio
Tras la conclusión sumarial, con la que la juez del Juzgado número 1 de Aranda de Duero dio por cerrada la investigación hace unos días, el siguiente paso lo debe dar la Audiencia Provincial. Allí llegarán los escritos de acusación previos a un juicio que según parece se retrasará unos meses. Según avanzó el abogado de la acusación particular, Fernando García Puertas, pedirán 16 años de cárcel tanto para Carlos Cuadrado Santos como para Víctor Rodríguez Ramos y Raúl Calvo Hernández. «Vamos a ir a por todas», ha confirmado el letrado en varias ocasiones en este periódico.